lunes, 5 de diciembre de 2016

CUANDO LOS MUERTOS HABLAN


Muchas historias se han contado y escrito : desde llamadas telefónicas que realizan los difuntos, hasta apariciones escalofriantes que no se comparan con cualquier otro hecho sobrenatural.
Les cuento el caso de don Ricardo Cachique Caballero que es algo insólito.
Hace  09 años fue asesinado en San Hilarión, un pueblo arrocero, el fue propietario de un fundo ganadero, también se dedicaba a la crianza de aves de corral, cerdos y contaba con mas propiedades de valor.
Este era vigilado todo el tiempo por un vecino, especialmente cuando transaba sus negocios.
Un día Ricardo Cachique después de vender algunos animales, fue asesinado por su vecino que lo vigilaba siempre.
El asesino después de consumar su crimen, mutiló su cuerpo y los pedazos de su cuerpo lo puso en un saco de yute para después arrojarlo al rio Huallaga.
Para darle peso al saco, ató piedras a un extremo y de esa manera logró profundizar el saco y fue muy difícil encontrarlo.
Los familiares buscaron a don Ricardo sin descanso, todo intento era inútil, hasta que una semana después, el difunto hizo soñar a la viuda y en su sueño el muerto le comunicó el paradero de su cuerpo descuartizado y con nombre y apellidos delató al culpable de su desgracia.
La viuda despertó apresurada al día siguiente y fue con sus hijos al lugar donde le había dicho el muerto.
Lo buscaron y encontraron el saco de yute en la profundidad de un pozo con el cuerpo de don Ricardo, desecho y descompuesto por el paso de los días.
La familia denunció inmediatamente el hecho, reconociendo el cadáver por un reloj de pulsera que el asesinado llevaba puesto el día de su muerte.
El asesino fue capturado y sentenciado posteriormente, gracias a una cadena de oro que se le encontró puesta y que era de propiedad del difunto.
Ahora, puedo afirmar, que de alguna manera los muertos se comunican y los sueños, es pues, uno de los medios de hacerlo.
De  ahí que escuchamos historias donde los fallecidos, ya sean familiares cercanos, primos, hermanos, esposa, etc. se comunican con sus seres queridos.
Oliver Tarazona Vela.


 



sábado, 29 de octubre de 2016

EL YACURUNA : SEÑOR DE LAS AGUAS


El Yacuruna, uno de los seres mitológicos más importantes de la selva baja, es una criatura que ha sido representada infinidad de veces como un ser anfibio que emerge de las profundidades de los ríos o lagos, adornado por algas, cangrejos, calzando caparazones de tortugas, y muchas veces montando en un enorme lagarto negro. La tradición oral representa a esta criatura híbrida como un ser que sale de las aguas para raptar muchachas y llevárselas consigo a las profundidades de los ríos de donde nunca más regresan, Se cree que de estos "Señores de las aguas" y las humanas raptadas surgen las "Yaras", o sirenas selváticas.
Y a pesar de que los brujos y curanderos de la amazonia, muchas veces pactan con estos hombres acuáticos (a causa de su gran poder sobre los ríos) para llevar a cabo sus curaciones, maleficios o salvar la vida de algún desaparecido, se puede adivinar que tras la presencia de estos seres se esconde algo mucho más oscuro y aterrador, siendo la principal incógnita su procedencia...
¿Serán los Yacurunas seres de otros mundos que llegaron a este planeta desde tiempos remotos para vivir en las profundidades de los ríos amazónicos?

 Carlos Velásquez Sánchez

martes, 25 de octubre de 2016

MARUSHA : LA CURANDERA



Era un niño de 03 años que no caminaba y que apenas hablaba.
Al parecer padecía de un fuerte raquitismo, el niño no comía, estaba tan “ etequito” que su piel parecía pegarse al hueso, lloraba continuamente y sufría de una terrible diarrea.
Ya nada podían hacer para sanarlo, tampoco podían diagnosticar su mal.
El padre pasaba malhumorado continuamente por causa del niño, que día a día iba acabándose y muriendo en vida.
La pobre madre lloraba tanto y no podía hacer nada al ver a “wawa” en ese estado.
El padre no quería saber de brujos ni curanderos, estaba perdiendo la paciencia con el infeliz niño y abiertamente pedía a Dios que mejor lo recogiera para que dejara de sufrir.
Viendo esta dolorosa, un día la abuelita se compadeció y pidió a los padres que le permitieran que ésta le llevara a su casa, para que en persona se dedicara a su nieto y así lo hicieron.
La abuela, con más experiencia y con más creencia en sus costumbres, no esperó ni un día más y fue directo donde su comadre que curaba por medio de los espíritus.
Comadre Marusha –le dijo – quiero que en la próxima sesión del viernes veas a mi nieto, él está muy mal.
Después de escuchar todo el vía crucis que el niño estaba pasando, la curandera ó “banquito” como se les conoce en la selva a las personas que hacen de médium en estas sesiones espirituales, aceptó la proposición de la abuela, invitándola para una siguiente sesión.
Y llegó el día, la abuelita acudió puntualmente llevando al niño. Había varios pacientes sentados en el suelo haciendo un círculo.
A la hora de comenzar el trabajo se apagaron los mecheros, dejando uno encendido al extremo de la habitación.
La sala quedó en penumbras al centro del círculo, el “banquito” se acostó boca arriba sobre una estera, concentrándose después de relajarse brevemente.
A un extremo , alguien movía las “shacapas” lentamente, acompasado, produciendo un sonido característico en estos rituales.
Al cabo de un rato, el rostro del “banquito” cambió de expresión y en ese momento se escuchó un rumor de voces como una multitud que estuviera flotando en el espacio de la sala.
Un ruido seco seguido por una voz grave se escuchó utilizando el cuerpo del “banquito”: “ buenas noches queridos hermanos” fueron sus primeras palabras.
Todos se sobresaltaron porqué les agarró de sorpresa:” comencemos el trabajo” y le dijo a la abuelita: “dígame¿ Qué es lo que desea?.
La viejita explicó con detalles lo que padecía el niño, mientras el espíritu curandero le escuchaba.
Está bien, abuelita…vamos a curar al niño con tres sorbos (brebaje) que Ud. va a recibir en 06 botellas.
Las dos primeras serán para la diarrea, las dos siguientes para que tenga apetito y las otras dos restantes serán para que camine.
Ahora , quédese hasta el final para recibir las dos primeras botellas, en la próxima sesión, venga a decirme como sigue el niño y se llevará las dos botellas siguientes.
Vendrá una tercera sesión y se llevará las dos últimas botellas.
Ahí habremos terminado el tratamiento y el niño no volverá a enfermarse hasta que llegue el día de su muerte.
Dicho y hecho, con las dos primeras botellas el niño quedó curado de la diarrea, las dos siguientes le despertaron el apetito y con las dos últimas el niño volvió a caminar.
Todo ocurrió en menos de que cante un gallo, tal como le dijo el espíritu del curandero.
Carlos Velásquez Sánchez




sábado, 22 de octubre de 2016

E L C O N J U R O D E L Y A C U R U N A


En una chacra de Ampato, se encontraban reunidos un grupo de pobladores para tomar el ayahuasca, bajo la tutela de Juan Pérez Lozano, curandero famoso.
Era de noche y formaba parte del grupo Jorge Cahuasa, campesino de la zona, acompañaba a su mujer  para ser tratada de un embarazo anormal, adquirido según ellos por contacto del arco iris o arco blanco, cuando ella trabajaba en un día lluvioso en las aguas del río Huallaga.
Juan Pérez Lozano, decía que podía curarla, por eso habían venido a la cita para la toma del ayahuasca un martes por la noche.
Después de las recomendaciones y tomando las precauciones debidas, empezó a icarar el recipiente que contenía el ayahuasca.
Eran las 9.00 p.m. y los convocados se sentaron con las piernas cruzadas, se apagaron las luces y en completo silencio las personas se acomodaron en torno a Juan, llamó uno por uno a los participantes de la sesión en esa noche, luego empezó a cantar sus mariris acompañado de versos y cánticos propios del ritual, de rato en rato tomaba sorbos de ayahuasca y fumaba un mapacho que lo había encendido en la oscuridad, echando humo que inundaba el ambiente con un olor fuerte a tabaco negro, de rato en rato interrumpía sus mariris e invocaba a sus bancos y a sus runas para que le ayudaran a curar los males de las personas participantes en la sesión.
Recogiendo el recipiente de la ayahuasca hervido en un pocillo u huingo pequeñito, repartía las porciones invitando a todos los presentes.
La sesión continuó y en el silencio de la noche se podía escuchar con nitidez el canto del mariri que penetraba en el alma de cada uno, dejando una reacción frágil, para caer por fin en el dominio absoluto del ayahuasca.
Los presentes alucinados presenciaban extasiados paisajes maravillosos  jamás vistos, animales que provocaban miedo, valor y osadía, personajes fantásticos, pero siempre con la compañía del mariri, canto que les recordaba el lugar donde estaban.
Luego llegó el turno a Eloísa mujer de Jorge, Don Juan Pérez Lozano comenzó con el conjuro invocando al yacuruna acompañado del mariri, con palabras y nombres extraños para los asistentes y fumaba su mapacho.
De pronto, se escuchaba pasos procedentes del río dirigiéndose hacia el ritual, se escuchaba con nitidez el chasquido de ropa mojada y pasos, era un ser con piel oscura, sus ojos parecían dos carbones encendidos, llegó al grupo y saludó al brujo y le dijo; Juan ¿Qué tenemos que hacer hoy?
Disculpa taita – le dijo Juan – te llamé para que cures a Eloísa.
El yacuruna le contestó: Recoge agua de la quebrada de Juanjuicillo al amanecer, vas a utilizar una tinaja y un pate nuevo, calientas una bola de sal, le sumerges en el agua fresca hasta que se disuelva totalmente.
Una vez fría, que tome tres sorbos y con el resto que la bañen sobre una batea limpia. Que se cambie de ropa y guarde cama todo el día, su comida será tres plátanos asados que no sean gordos y un pocillo con agua.
Esto se repetirá durante siete días y quedará completamente sana.
Dicho esto, el yacuruna se puso de pie y se despidió de Juan Pérez Lozano dirigiéndose nuevamente al río, terminando sus pasos en un fuerte chapuzón.
La sesión duró hasta las 3.00 a.m. Con respecto a Eloísa, al cabo de 08 días retornó a su casa flaquita y palidosa, tambaleando, pero totalmente sana.
El falso embarazo que provocó el embrujo del arco blanco, desapareció.

Oliver Tarazona Vela.

E L M A L I G N O


                      ( Oliver Tarazona Vela )
Cuentan que en las noches oscuras, vagan por los aires espíritus o almas de las personas recientemente muertas.
Dicen que cuando una persona muere, el espíritu debe recoger sus pasos por todos los lugares donde anduvo cuando estuvo vivo, antes de ir al cielo o al infierno y a ese espíritu se le conoce como “difunto”.
Sin embargo, si la persona fue mala, su espíritu queda vagando, errante por la tierra¸ pena por todos los  lugares porque no puede entrar al cielo y a este espíritu se le conoce como “maligno”.
Pero el “maligno” tiene una última oportunidad, si quiere entrar al cielo tiene que atrapar un alma buena o sea a un difunto u depositar todos sus pecados para quedar libre y entrar al cielo.
Es por ello que por las noches se escucha que el “maligno” persigue al “difunto” silbando furiosamente volando por los aires, tratando de escapar.
Cuentan que en una oportunidad, don Sixto, estaba regresando de su chapana aproximadamente a la 1.00 a.m. caminaba tranquilo cuando de pronto escuchó el silbido del temible “maligno”: ffiiiiiinnnnnnn, ffiiinnnnnnn.
Pero esta vez más cerca, estaba como a 20 mtrs. de él. El “maligno” no venía muy alto, entonces don Sixto se escondió tras un tronco de lupuna, cada vez más cerca seguía silbando y persiguiendo al “difunto”.
El desesperado “difunto” todavía iba muy bajo, casi caminando, seguramente había muerto recientemente, ya que conforme van pasando los días de su muerte va subiendo al cielo.
El pobre “difunto” lanzaba silbidos lastimeros, de pronto don Sixto escuchó que el “difunto”lanzaba gritos gangosos: “ayauuuuu, ayauuuuuuu, auxiliooooo”.
Miró con detenimiento y vio que como dos perros en el piso, se revolcaban violentamente.
Don Sixto se armó de valor y dando pena al pobre “difunto” quién pedía auxilio, sacó su correa y corrió hacia donde estaban.
Sacando fuerzas de flaqueza le dio sus correazos al “maligno” y asustado, seguramente con mucho dolor lanzando un fuerte silbido desapareció en la oscuridad de la noche, el difunto se levantó, se limpió de la tierra y un tanto avergonzado, se fue por el bosque.
Ese día don Sixto llegó a su casa como a las 3.00 a.m., se acostó y se quedó dormido.
En su sueño se le apareció el “difunto” quién le agradeció por todo lo que había hecho, diciéndole: “Gracias a ti, no estoy en el infierno”.
Al cabo de un rato se le apareció el “maligno”, para advertirle que se cuidara y que agradezca que su correa fue de color negro, puesto que a  ese color los espíritus malignos suelen temer.
Al día siguiente don Sixto, contó a toda su familia todo lo que le había sucedido y todos se sintieron orgullosos de él, enterándose de que hace dos días había fallecido un amigo.



martes, 11 de octubre de 2016

CONSEJERO MATRIMONIAL


                         (DARIO VASQUEZ SALDAÑA )
Hace muchos años en Piscoyacu había un exitoso conciliador, consejero matrimonial. Juez de paz y solucionaba todos los casos.
Una tarde llegó a Piscoyacu, un conocido pidiéndole hablar a solas.
Siéntate – compadre –le dijo – alcanzándole una silla y le vio todo nervioso.
Amigo mío – le dijo – cuénteme con toda confianza, que es lo que le ha sucedido. Algo grave debe haberte pasado.
Compadre Juan –le dijo Fidel – no sé ni como empezar a contarte lo que  acabo de descubrir.
Estoy destrozado, compadre, humillado, deshonrado ¡ Desgraciado de mí! Que por poco ensucio mis manos de sangre infame.
-Cálmate, cálmate mi querido compadre, que solo la muerte no tiene remedio, Pero, por favor cuéntame lo que pasó, que alguna solución se encontrará.
Mira pues cumpa, el maldito día que me tocó vivir hoy, te cuento. Por la madrugada fui a sembrar a la chacra, pero cual no sería mi cólera los cinco sacos de palo de yuca que dejé ayer.
Algún rato estuve averiguando por los alrededores, sin ningún resultado, se los habían robado, por lo que decidí regresar para llevarme los que quedaban en la casa.
No lo puedo concebir hasta ahora, No te imaginas compadre –decía – tomándosela cabeza con las manos –lo que pensé y sentí cuando encontré a mi vecino encima de mi mujer y en mi propia cama, ahí estaban tirando los malditos.
Busqué mi machete para atravesarles a los dos. ¡Maldita sea, lo había dejado en la chacra. Cogí mi retrocarga, pero Dios quiso evitarme el crimen, no tenía ni un cartucho.
El vecino burlador es un policía que trabaja en Lima, llegó de vacaciones hace una semana y mira el regalo que me trajo: cuernos.
He decidido acabar por lo sano esta cuestión, divorciándome de tu comadre y a eso vine a solicitar tu apoyo para que mañana mismo se dé inicio el proceso.
Tú que conoces tanto de estos menesteres compadre, estoy seguro que tu orientación será todo lo justo que deseo.
El Juez estuvo pensativo unos minutos y le dijo : Mi querido cumpita, en primer lugar, no siempre una decisión a una excitación colérica, resulta la más apropiada u correcta, en segundo lugar, un proceso de divorcio dura años y es bastante engorroso, en tercer lugar, quienes sufren como víctimas inocentes son los hijos y mi ahijado es todavía es un chiquillo que necesitará mucho de Uds.  , por último esto que te digo no vayas a tomarlo mal.
¿ No sería posible que este infeliz incidente, este desafortunado desliz que no debería repetirse, se puede superar conversando también con mi comadre?
Por estos casos de mi oficio, conozco algunos casos, que por el calorcillo momentáneo se dieron un buen resbalón por una sola vez, pero que jamás volvieron a las andadas.
¡ Vamos compadre! Tú y yo somos fieles pero no tan fanáticos, en algunas ocasiones nuestras esposas, acaso no han sabido perdonar nuestros pecadillos.
Compadre – cálmate –pasado mañana espero que regreses con mi comadre para conversar con mas calma.
¡ Compadre!  Dijo Fidel, levantándose de su asiento, bastante enojado.¿ Debo entender que estás de acuerdo con que mi mujer siga poniéndome los cuernos o que te niegues a ejercer mi defensa?.
Ni lo uno ni lo otro – mi querido compadre, pero estas cosas no son granos de anís, hay que tratarles con la cabeza helada. Vente pasado mañana.
Fidel no regresó, Y al día siguiente ya tranquilo, alistando sus maletas y viajó a Pucallpa.
No bien llegó a Pucallpa encontró mujer y trabajo en un aserradero ya que era un experto en fabricar botes, canoas y aparejos de pesca.
Todo le iba de maravilla durante cuatro meses, hasta que un día encontró a su mujer con un maderero.
Y dijo: Parece que la saladera me persigue y se mandó mudar a Tarapoto.
En esta ciudad se cotizaba  muy bien su trabajo en las mueblerías. Estuvo ya por el segundo mes en Tarapoto, tratando de arreglar su vida sentimental con una nueva pareja, cuando un buen día, o mejor dicho un  mal día, no se sabe  si por la mala luna, brujería, el diablo que no duerme encontró a su mujer con un gasfitero y no le quedó otra alternativa que regresar a Piscoyacu.
Pasaron los meses y el Juez de Piscoyacu le encontró muy del brazo con su ex mujer (comadre).
Y se dijo : ¿ Como habría quedado yo de haberle aceptado iniciar el juicio de divorcio?.
Y recordó un dicho de la selva : Lavando la raca con jabón, queda bien ricombón.
Bueno eso es con ellos y cálmense.



sábado, 8 de octubre de 2016

LA FIESTA PATRONAL DE SAN PIÑON



             (Darío Vásquez Saldaña)
San Piñón es un santo que no permanece en ninguna Iglesia, es propiedad de Don Efraín Rengifo, quién lo descubrió en su fundo en el Sector Almendras, a 10 kms. de Saposoa, lugar desde donde sus devotos lo conducen a los diferentes pueblos para venerarle y festejarle.
Su nombre corresponde al de un arbusto cuya resina tiene propiedades medicinales muy conocidas en la región, sus semillas sirvieron hace muchos años atrás de eficaz purgante, así como materia prima de elaboración de jabones.
Los cultos festivos a San Piñón no tienen fecha fija y acuden a él por una diversidad de motivos como sequías, epidemias, mala suerte, matrimonios y otros.
Para llevar a cabo el culto, una comisión se dirigía al Fundo Almendras a contratar al músico infaltable para estas ocasiones; Don Lisha.
Don Lizardo Hoyos, era un anciano ciego de Saposoa quién solía tocar el violín , la quena y el didín.
La comisión llegaba soplando la “quipa”, una concha gigante de caracol marino que producía un sonido muy grave que se escuchaba a gran distancia.
Al hacer su ingreso a Piscoyacu, el sonido de la quipa era el anuncio de que estaba llegando San Piñón para su velada.
Desde las primeras horas de  la noche Don Lisha se encargaba de ejecutar las danzas de velación, siendo los niños que daban inicio a la velada danzando incansablemente delante del santito San Piñón.
Al avanzar la noche, los niños dejaban su lugar a las señoras que continuaban danzando hasta el final.
Mientras tanto en la parte exterior del local, los varones estimulados por el aguardiente y el humeante caldo de gallina jugaban casinos, otros ingresaban a danzar junto a las mujeres.
Ya pasado las doce de la noche, empezaba la música bailable con una jarana de chimaiches y pandillas, dándole un colorido especial a esta fiesta de religiosidad popular.
Es curioso darles a conocer que San Piñón atendía los ruegos de sus devotos porqué al siguiente día de la velada caía una fuerte lluvia y si esto ocurría en los meses más secos del año como Julio y Agosto, este suceso alegraba e incentivaban la fé de los devotos porque San Piñón había escuchado sus plegarias.
Una vez le preguntaron a la tía Balbina ¿Cómo es posible que se le tenga por santo a una insignificancia de madera mal pulida y que para el colmo lleva el nombre de un diarreico.
Tía Balbina respondió: En primer lugar no hay que menospreciar a San Piñoncito que es muy milagroso.
Hace años cuando don Efraín Rengifo, se encontraba trabajando en su fundo, al ponerse a desmochar una planta de piñón encontró una cabecita de madera con rasgos humanos, selo llevó a su casa y lo guardó en un rincón de la cocina.
Sus hijos, parece que a falta de leña le pusieron en la candela en la tushpa, pero la cabecita saltó del fuego antes de que se quemara, los muchachos asustados por esto, no lo volvieron a tocar.
Por la noche, le hizo soñar a don Efraín para que le complete su cuerpo y no vuelva a servir de leña en lo sucesivo.
Así lo hizo y ahí está San Piñón milagroso.
Su milagro también se manifestaron en la familia porque hace varios años se escaparon del fundo de su tío Abelardo Ríos Del Aguila más de veinte cerdos entre verracos, capones de engorde, chanchas preñadas y con crías, nunca se habían desaparecido más de un día, pero aquella vez pasaron treinta días y no se aparecían.
La búsqueda fue intensa y minuciosa pero no les encontraban.

A tanta insistencia de esposa Rosario de tío Abelardo, aceptó hacerle una velada a San Piñón y al tercer día, de pronto todos sus chanchos en fila india regresaban de nuevo a su chiquero, todos gordos y sanos ni uno menos, al contrario las que se fueron preñadas volvían con sus cuchinillos retozones y lo consideraban como un milagro de San Piñón.