lunes, 5 de diciembre de 2016

LA LEYENDA DE LA MADRE DE LA SAL


Esta es una leyenda antigua del pueblo de Rioja, donde se dice que hace mucho tiempo muy cerca al pueblo había una mina de sal y que una anciana al parecer siempre se le encontraba en la entrada o en los alrededores de esta mina.

 Pero en una ocasión, la viejita se presentó en la casa de una señora, que estaba preparando tortillas de yuca un plato típico de la región. La viejecita, toco la puerta efusivamente al parecer había percibido el aroma de las tortillas y suplicó que la señora le invitara algunas de las que ya estaban pero más que nada quería probar la sal de las tortillas. 
 
La señora, muy amablemente, al ver el estado de la viejecita se compadeció y accedió sin problema, la viejecita probó un trozo de las tortillas de yuca, lo saboreó y luego estornudó sobre el batán donde estaba el resto de la masa aun sin preparar, la señora de la casa escandalizada por este acto anti higiénico no pudo aguantar la cólera y más aun cuando la viejecita al parecer minimizando lo ocurrido argumento que le faltaba más sal. 

 La dueña de la casa se molestó mucho y la echó, insultándola por haber contaminado todas sus tortillas, la vieja resentida salió de la casa y dijo: “Si no me quieren por aquí, me iré muy lejos y hasta allá irán a buscarme”, luego se marchó. 

 La dueña de la casa, muy molesta, cerró bruscamente la puerta y le grito que nunca más vuelva, pero no comprendió lo que la viejita quería decir, ni quién era,  esa misma noche, tuvo sueños confusos donde al final comprendió que esa viejecita era en realidad la Madre de la Sal. Pasaron los días, y cuando los pobladores necesitaban sal para realizar sus tortillas y otros platos típicos se dirigieron a la mina, pero no la encontraron donde debería estar como si nunca hubiera habido alguna en ese lugar, así que regresaron a sus casas muy confundidos.
 
Paso el tiempo y en cierta ocasión, un grupo de cazadores del pueblo se internaron en la selva en busca de buenas presas, y encontraron allí en la espesura de las faldas de un cerro una mina de sal, se sorprendieron cuando comprobaron después que era la misma mina donde antes sacaban sal pero esta vez se encontraba muy lejos de su antigua ubicación, a pesar que no estaba a a la vista ni la viejecita ni ninguna persona igual se disculparon y desde ahí el pueblo pudo utilizar la sal pero con las dificultades que les trae la distancia.

 


LA CACHIMAMAN


La sal de la mina de Sacanche era muy requerida por los lugareños, los mismos que tenían que pasar peripecias para su extracción, hasta que apareció la sal refinada de la costa, con un precio más cómodo y de fácil adquisición.
Ahora la sal de la mina de Sacanche se utiliza solo para fines ganaderos y cada vez su extracción está siendo más difícil, debido al impacto ecológico que está sufriendo nuestro planeta.

Aquí una historia :

Cuentan que por el fundo del Sr. Perdomo en Sacanche, cruza el camino que conduce a la mina de sal.

Este señor era un tanto renegón y para hacerle peor, los transeúntes inquietaban su cólera, hurtándole alguno de sus sembríos.

El robo se había convertido en un vicio, lo que provocó que el señor Perdomo consiguiera unos perros guardianes muy bravos para que ahuyente a los ladrones que transitaban por su territorio.

Una tarde cuando Perdomo afilaba su machete, en una de las cinco piedras que tenía en su puerta, vio en medio del pastizal a una mujer de baja estatura, de muy descuidada apariencia que parecía una indigente que pedía comida.

¡ Segurito me va a robar! ¡Tiene una cara demendigo! y soltó a los perros, sin siquiera darse cuenta quién era en verdad.

Faltaban dos metros para que los perros llegaran y mordieran a su víctima, cuando de pronto desapareció, asustando a los perros, que empezaron a aullar y a babear.

El señor Perdomo se preguntó toda la noche, que había pasado con esa mujer hasta que se quedó dormido.

En sus sueños, la misma mujer se le apareció:”Yo soy la cachimaman” –ledijo –  Hoy solo quería conversar contigo y a través de ti hacer llegar un mensaje a toda la gente que extrae sal en la mina de Sacanche.

Dile a todos que por su avaricia , ahora va a ser más difícil disfrutar de mi sal.

Me están acabando y no me dan más tiempo para aumentar.

Quiero que pongas en la entra de tu fundo un letrero que diga :Mina de sal –cerrado!, de no hacerlo, morirán primero tus perros como advertencia y tú sufrirás terribles males.

Al día siguiente, el señor Perdomo no hizo caso de sus sueños y por la noche murieron sus perros botando espuma de su boca, como si hubiesen sido envenenados,

Al tercer día del encuentro, cuando vio que se sentía mal, decidió colocar el letrero en la entrada de su fundo.

La salud de Perdomo se iba deteriorando cada vez más hasta que nuevamente se le presentó la Cachimaman y éste le increpó¿Que culpa tengo yo de que la gente pase a la mina sin hacer caso al letrero?

La cachimaman dudando de su sinceridad, respondió: Por poner el letrero te llamarán loco y loco quedarás porque no fuiste del todo convincente con la gente.

Ahora la mina de sal irá desapareciendo paulatinamente, hasta que la gente no tenga de donde extraer.

Actualmente es bastante difícil extraer la sal en la mina de Sacanche, o no se encuentra o se tienen que hacer grandes excavaciones, lo que al poblador común y corriente le significa un gasto enorme.

Será cierto entonces,  la amenaza de la Cachimaman u que lo dicho al señor Perdomo será realidad o es un simple cuento que se rumorea en Sacanche.

Oliver Tarazona Vela


CUANDO LOS MUERTOS HABLAN


Muchas historias se han contado y escrito : desde llamadas telefónicas que realizan los difuntos, hasta apariciones escalofriantes que no se comparan con cualquier otro hecho sobrenatural.
Les cuento el caso de don Ricardo Cachique Caballero que es algo insólito.
Hace  09 años fue asesinado en San Hilarión, un pueblo arrocero, el fue propietario de un fundo ganadero, también se dedicaba a la crianza de aves de corral, cerdos y contaba con mas propiedades de valor.
Este era vigilado todo el tiempo por un vecino, especialmente cuando transaba sus negocios.
Un día Ricardo Cachique después de vender algunos animales, fue asesinado por su vecino que lo vigilaba siempre.
El asesino después de consumar su crimen, mutiló su cuerpo y los pedazos de su cuerpo lo puso en un saco de yute para después arrojarlo al rio Huallaga.
Para darle peso al saco, ató piedras a un extremo y de esa manera logró profundizar el saco y fue muy difícil encontrarlo.
Los familiares buscaron a don Ricardo sin descanso, todo intento era inútil, hasta que una semana después, el difunto hizo soñar a la viuda y en su sueño el muerto le comunicó el paradero de su cuerpo descuartizado y con nombre y apellidos delató al culpable de su desgracia.
La viuda despertó apresurada al día siguiente y fue con sus hijos al lugar donde le había dicho el muerto.
Lo buscaron y encontraron el saco de yute en la profundidad de un pozo con el cuerpo de don Ricardo, desecho y descompuesto por el paso de los días.
La familia denunció inmediatamente el hecho, reconociendo el cadáver por un reloj de pulsera que el asesinado llevaba puesto el día de su muerte.
El asesino fue capturado y sentenciado posteriormente, gracias a una cadena de oro que se le encontró puesta y que era de propiedad del difunto.
Ahora, puedo afirmar, que de alguna manera los muertos se comunican y los sueños, es pues, uno de los medios de hacerlo.
De  ahí que escuchamos historias donde los fallecidos, ya sean familiares cercanos, primos, hermanos, esposa, etc. se comunican con sus seres queridos.
Oliver Tarazona Vela.


 



sábado, 29 de octubre de 2016

EL YACURUNA : SEÑOR DE LAS AGUAS


El Yacuruna, uno de los seres mitológicos más importantes de la selva baja, es una criatura que ha sido representada infinidad de veces como un ser anfibio que emerge de las profundidades de los ríos o lagos, adornado por algas, cangrejos, calzando caparazones de tortugas, y muchas veces montando en un enorme lagarto negro. La tradición oral representa a esta criatura híbrida como un ser que sale de las aguas para raptar muchachas y llevárselas consigo a las profundidades de los ríos de donde nunca más regresan, Se cree que de estos "Señores de las aguas" y las humanas raptadas surgen las "Yaras", o sirenas selváticas.
Y a pesar de que los brujos y curanderos de la amazonia, muchas veces pactan con estos hombres acuáticos (a causa de su gran poder sobre los ríos) para llevar a cabo sus curaciones, maleficios o salvar la vida de algún desaparecido, se puede adivinar que tras la presencia de estos seres se esconde algo mucho más oscuro y aterrador, siendo la principal incógnita su procedencia...
¿Serán los Yacurunas seres de otros mundos que llegaron a este planeta desde tiempos remotos para vivir en las profundidades de los ríos amazónicos?

 Carlos Velásquez Sánchez

martes, 25 de octubre de 2016

MARUSHA : LA CURANDERA



Era un niño de 03 años que no caminaba y que apenas hablaba.
Al parecer padecía de un fuerte raquitismo, el niño no comía, estaba tan “ etequito” que su piel parecía pegarse al hueso, lloraba continuamente y sufría de una terrible diarrea.
Ya nada podían hacer para sanarlo, tampoco podían diagnosticar su mal.
El padre pasaba malhumorado continuamente por causa del niño, que día a día iba acabándose y muriendo en vida.
La pobre madre lloraba tanto y no podía hacer nada al ver a “wawa” en ese estado.
El padre no quería saber de brujos ni curanderos, estaba perdiendo la paciencia con el infeliz niño y abiertamente pedía a Dios que mejor lo recogiera para que dejara de sufrir.
Viendo esta dolorosa, un día la abuelita se compadeció y pidió a los padres que le permitieran que ésta le llevara a su casa, para que en persona se dedicara a su nieto y así lo hicieron.
La abuela, con más experiencia y con más creencia en sus costumbres, no esperó ni un día más y fue directo donde su comadre que curaba por medio de los espíritus.
Comadre Marusha –le dijo – quiero que en la próxima sesión del viernes veas a mi nieto, él está muy mal.
Después de escuchar todo el vía crucis que el niño estaba pasando, la curandera ó “banquito” como se les conoce en la selva a las personas que hacen de médium en estas sesiones espirituales, aceptó la proposición de la abuela, invitándola para una siguiente sesión.
Y llegó el día, la abuelita acudió puntualmente llevando al niño. Había varios pacientes sentados en el suelo haciendo un círculo.
A la hora de comenzar el trabajo se apagaron los mecheros, dejando uno encendido al extremo de la habitación.
La sala quedó en penumbras al centro del círculo, el “banquito” se acostó boca arriba sobre una estera, concentrándose después de relajarse brevemente.
A un extremo , alguien movía las “shacapas” lentamente, acompasado, produciendo un sonido característico en estos rituales.
Al cabo de un rato, el rostro del “banquito” cambió de expresión y en ese momento se escuchó un rumor de voces como una multitud que estuviera flotando en el espacio de la sala.
Un ruido seco seguido por una voz grave se escuchó utilizando el cuerpo del “banquito”: “ buenas noches queridos hermanos” fueron sus primeras palabras.
Todos se sobresaltaron porqué les agarró de sorpresa:” comencemos el trabajo” y le dijo a la abuelita: “dígame¿ Qué es lo que desea?.
La viejita explicó con detalles lo que padecía el niño, mientras el espíritu curandero le escuchaba.
Está bien, abuelita…vamos a curar al niño con tres sorbos (brebaje) que Ud. va a recibir en 06 botellas.
Las dos primeras serán para la diarrea, las dos siguientes para que tenga apetito y las otras dos restantes serán para que camine.
Ahora , quédese hasta el final para recibir las dos primeras botellas, en la próxima sesión, venga a decirme como sigue el niño y se llevará las dos botellas siguientes.
Vendrá una tercera sesión y se llevará las dos últimas botellas.
Ahí habremos terminado el tratamiento y el niño no volverá a enfermarse hasta que llegue el día de su muerte.
Dicho y hecho, con las dos primeras botellas el niño quedó curado de la diarrea, las dos siguientes le despertaron el apetito y con las dos últimas el niño volvió a caminar.
Todo ocurrió en menos de que cante un gallo, tal como le dijo el espíritu del curandero.
Carlos Velásquez Sánchez




sábado, 22 de octubre de 2016

E L C O N J U R O D E L Y A C U R U N A


En una chacra de Ampato, se encontraban reunidos un grupo de pobladores para tomar el ayahuasca, bajo la tutela de Juan Pérez Lozano, curandero famoso.
Era de noche y formaba parte del grupo Jorge Cahuasa, campesino de la zona, acompañaba a su mujer  para ser tratada de un embarazo anormal, adquirido según ellos por contacto del arco iris o arco blanco, cuando ella trabajaba en un día lluvioso en las aguas del río Huallaga.
Juan Pérez Lozano, decía que podía curarla, por eso habían venido a la cita para la toma del ayahuasca un martes por la noche.
Después de las recomendaciones y tomando las precauciones debidas, empezó a icarar el recipiente que contenía el ayahuasca.
Eran las 9.00 p.m. y los convocados se sentaron con las piernas cruzadas, se apagaron las luces y en completo silencio las personas se acomodaron en torno a Juan, llamó uno por uno a los participantes de la sesión en esa noche, luego empezó a cantar sus mariris acompañado de versos y cánticos propios del ritual, de rato en rato tomaba sorbos de ayahuasca y fumaba un mapacho que lo había encendido en la oscuridad, echando humo que inundaba el ambiente con un olor fuerte a tabaco negro, de rato en rato interrumpía sus mariris e invocaba a sus bancos y a sus runas para que le ayudaran a curar los males de las personas participantes en la sesión.
Recogiendo el recipiente de la ayahuasca hervido en un pocillo u huingo pequeñito, repartía las porciones invitando a todos los presentes.
La sesión continuó y en el silencio de la noche se podía escuchar con nitidez el canto del mariri que penetraba en el alma de cada uno, dejando una reacción frágil, para caer por fin en el dominio absoluto del ayahuasca.
Los presentes alucinados presenciaban extasiados paisajes maravillosos  jamás vistos, animales que provocaban miedo, valor y osadía, personajes fantásticos, pero siempre con la compañía del mariri, canto que les recordaba el lugar donde estaban.
Luego llegó el turno a Eloísa mujer de Jorge, Don Juan Pérez Lozano comenzó con el conjuro invocando al yacuruna acompañado del mariri, con palabras y nombres extraños para los asistentes y fumaba su mapacho.
De pronto, se escuchaba pasos procedentes del río dirigiéndose hacia el ritual, se escuchaba con nitidez el chasquido de ropa mojada y pasos, era un ser con piel oscura, sus ojos parecían dos carbones encendidos, llegó al grupo y saludó al brujo y le dijo; Juan ¿Qué tenemos que hacer hoy?
Disculpa taita – le dijo Juan – te llamé para que cures a Eloísa.
El yacuruna le contestó: Recoge agua de la quebrada de Juanjuicillo al amanecer, vas a utilizar una tinaja y un pate nuevo, calientas una bola de sal, le sumerges en el agua fresca hasta que se disuelva totalmente.
Una vez fría, que tome tres sorbos y con el resto que la bañen sobre una batea limpia. Que se cambie de ropa y guarde cama todo el día, su comida será tres plátanos asados que no sean gordos y un pocillo con agua.
Esto se repetirá durante siete días y quedará completamente sana.
Dicho esto, el yacuruna se puso de pie y se despidió de Juan Pérez Lozano dirigiéndose nuevamente al río, terminando sus pasos en un fuerte chapuzón.
La sesión duró hasta las 3.00 a.m. Con respecto a Eloísa, al cabo de 08 días retornó a su casa flaquita y palidosa, tambaleando, pero totalmente sana.
El falso embarazo que provocó el embrujo del arco blanco, desapareció.

Oliver Tarazona Vela.

E L M A L I G N O


                      ( Oliver Tarazona Vela )
Cuentan que en las noches oscuras, vagan por los aires espíritus o almas de las personas recientemente muertas.
Dicen que cuando una persona muere, el espíritu debe recoger sus pasos por todos los lugares donde anduvo cuando estuvo vivo, antes de ir al cielo o al infierno y a ese espíritu se le conoce como “difunto”.
Sin embargo, si la persona fue mala, su espíritu queda vagando, errante por la tierra¸ pena por todos los  lugares porque no puede entrar al cielo y a este espíritu se le conoce como “maligno”.
Pero el “maligno” tiene una última oportunidad, si quiere entrar al cielo tiene que atrapar un alma buena o sea a un difunto u depositar todos sus pecados para quedar libre y entrar al cielo.
Es por ello que por las noches se escucha que el “maligno” persigue al “difunto” silbando furiosamente volando por los aires, tratando de escapar.
Cuentan que en una oportunidad, don Sixto, estaba regresando de su chapana aproximadamente a la 1.00 a.m. caminaba tranquilo cuando de pronto escuchó el silbido del temible “maligno”: ffiiiiiinnnnnnn, ffiiinnnnnnn.
Pero esta vez más cerca, estaba como a 20 mtrs. de él. El “maligno” no venía muy alto, entonces don Sixto se escondió tras un tronco de lupuna, cada vez más cerca seguía silbando y persiguiendo al “difunto”.
El desesperado “difunto” todavía iba muy bajo, casi caminando, seguramente había muerto recientemente, ya que conforme van pasando los días de su muerte va subiendo al cielo.
El pobre “difunto” lanzaba silbidos lastimeros, de pronto don Sixto escuchó que el “difunto”lanzaba gritos gangosos: “ayauuuuu, ayauuuuuuu, auxiliooooo”.
Miró con detenimiento y vio que como dos perros en el piso, se revolcaban violentamente.
Don Sixto se armó de valor y dando pena al pobre “difunto” quién pedía auxilio, sacó su correa y corrió hacia donde estaban.
Sacando fuerzas de flaqueza le dio sus correazos al “maligno” y asustado, seguramente con mucho dolor lanzando un fuerte silbido desapareció en la oscuridad de la noche, el difunto se levantó, se limpió de la tierra y un tanto avergonzado, se fue por el bosque.
Ese día don Sixto llegó a su casa como a las 3.00 a.m., se acostó y se quedó dormido.
En su sueño se le apareció el “difunto” quién le agradeció por todo lo que había hecho, diciéndole: “Gracias a ti, no estoy en el infierno”.
Al cabo de un rato se le apareció el “maligno”, para advertirle que se cuidara y que agradezca que su correa fue de color negro, puesto que a  ese color los espíritus malignos suelen temer.
Al día siguiente don Sixto, contó a toda su familia todo lo que le había sucedido y todos se sintieron orgullosos de él, enterándose de que hace dos días había fallecido un amigo.