miércoles, 10 de mayo de 2017

LA VIRGEN DEL SAMIRIA


                             ( ROGER RUMRRILL )
En el pueblito Cuchillo, en la cuenca del Pacaya Samiria, una niña era la virgencita de los nacimientos vivos de Navidad.
¡Que linda tu carita! Pareces una virgencita de verdad – le decía su padre acariciándole la carita y el lunarcito debajo de sus labios.
En el canal del Puinahua, entre los 05 y 12 años corrió su fama como comedora de pescado.
La llamaban la “Mama Garza”, decían que era la “madre de las garzas” que pescan dia y noche para alimentar a sus polluelos.
Se sentaba  a la mesa y frente a ella un sábalo ahumado y empezaba a comer los pescados siempre por los ojos.
Para que no me miren cuando les estoy comiendo – decía.
Luego levantaba las escamas como si fuera un vestido y dejaba al descubierto la carne del pescado. Tenia una forma y un estilo para comer pescados, según la calidad y especie.
Solo había alguien en el Cuchillo, que era capaz de competir con ella, no solo en el conocimiento de los pescados, sino también en su apetito por los pescados.
Era su madre, que corría el rumor de que María Torres Rengifo había sido “cutipada” cuando estaba en el vientre de su madre por el paiche, arahuana, paco, sábalo, corvina, boquichico, lisa, palometa, denton, bujurqui, sardina, yulilla, zungaro dorado, shuyo, fasaco, maparate, paña, tucunare y el acarahuazu.
Cuando la virgen de samiria cumplió 13 años, su padre la envio a Iquitos a estudiar.
A los 17 años cuando cursaba el quinto año de secundaria, el empleado de una Cia. petrolera que operaba en el Pacaya Samiria la conoció.
Y le dijo: Tienes una carita de ángel, necesito una joven como tu para mi secretaria en el campamento de Hamburgo en el Pacaya Samiria y puedes ganar mucho dinero.
Mientras tanto, se había embarcado en Bellavista, pueblo ribereño del Medio Huallaga, don Teofanes Shapiama, que quería cambiar de aires, de pueblo y de destino.
Yo quiero que mis hijos no sean como yo, un pobre campesino y extractor de sal de Pilluana.
Quiero que el Renan, la Adela, el Adrian y la Norita tengan mejor futuro y ese futuro esta en Iquitos – le dijo a su mujer Yolanda Rojas.
Se fue al monte, corto 20 troncos gruesos de palo de balsa, un centenar de cañas bravas, mando a hacer dos grandes remos de tiro y construyo una balsa que parecía una casa flotante.
Allí embarco sus cerdos, gallinas, dos vacas, sacos de frejol y arroz, utensilios de cocina, cuatro destartalados catres, dos baúles y algunos recuerdos de cierto valor y subió a toda su familia.
Cuando Teofanes Shapiama, desamarro su balsa y esta se fue alejando de su pueblo, empujada por la corriente del rio, desde la orilla muchos le hacían adiós con las manos y otros simplemente repetían que Teofanes era un loco como para lanzarse a la aventura, arriesgando el presente y el futuro de toda su familia.
De pronto la balsa de Teofanes había sido atrapada por el mal paso “Mativuelo”. Los esfuerzos de Teofanes y Renan hundían con furia y desesperación los grandes remos de tiro.
La balsa en vez de seguir rio abajo, ha entrado en un remolino, en una muyuna, donde puede permanecer dando vueltas por minutos, horas, un día con su noche hasta una semana y mucho mas.
Hay historias de balseros que tanto dar vueltas en la muyuna enloquecieron y se arrojaron al abismo del “mal paso”.
Renan y su padre Teofanes bogan hasta agotar todas sus fuerzas y casi destrozan sus manos con los inmensos remos.
Pero la balsa parece atada a su destino, anclada en la fatalidad. Cuando los hombres se derrumban de cansancio, las mujeres toman los remos, Yolanda la madre y Adela la hermana de 20 años.
Después de algunos minutos con el remo, Adela sucumbe a la fatiga y a la desesperanza, se desploma y cae en el tabladillo.
Teofanes al ver esto se interroga :¿ Cómo salir de esta muyuna, de este círculo de tiempo y de la muerte?
Al atardecer, la Yolanda ha avivado la tushpa y ha calentado el chapo de plátano, ha cocinado yucas con pescado seco, pero nadie quiere comer, solo tienen sed.
Llega la noche y ellos siguen dando vueltas en la muyuna.
Teofanes no quiere ni imaginarlo, nubes de zancudos aterrizando sobre sus brazos, piernas y rostros, el miedo a la oscuridad, el frio del rio, los silbidos del tunchi y del maligno que escarapelaban a Adrian y a Norita y sobre todo la sensación de desamparo.
Total, de estar a merced de lo invisible y lo desconocido.
Hasta que de pronto una creciente del rio levanta a la balsa y lo impulsa fuera de esa muyuna y la balsa sale disparada rio abajo.

Teofanes le grita a Renan: Agarra tu remo y rema hacia la orilla del rio para así atracar en Cachiyacu.

lunes, 3 de abril de 2017

L A S A C H A M A M A


                         ( ARMANDO AYARZA UYACO )

Tum, tum, tum se escuchaba a lo lejos y al principio no me llamo la atención, pues estaba concentrado en las redes – trampas que iba colocando en la tahuampa formada por la crecida del rio.
El rio había sobrepasado su caudal y cubría gran parte del monte. La cocha también se había desbordado y allí abundaban los peces de todo tipo.
Entre las ramas , raíces de los arboles y arbustos se encuentran el acarahuazu, el bujurqui, el tucunare y el sol penetraba dentro del follaje y podía divisar en el fondo de la tahuampa, el movimiento de los peces y de las peligrosas anguilas.
Tum, tum, tum, el ruido se acercaba pero estaba todavía lejos, creía que eran huanganas que estaban remontando el rio.
Pensé que la boa negra se encontraba cazando a los cotomonos.
Un certero disparo de agua que salía de las fauces de la boa y mono abajo. Que tal puntería, supuse que el chullachaqui golpeaba las aletas del renacal, buscando hacer notar su presencia.
Me distraje mirando como los bufeos colorados cazaban con una rapidez increíble, no se chocaban los majaderos con los troncos, ni con las raíces.
Ya había colocado como diez redes – trampas, quería llenar mi canoa con los pejes para llevar a vender.
Tum , tum, tum un fuerte rumor de olas que se chocaban con palos, llegaban mas a mis oídos.
La sachamama te hipnotiza antes de tragarte, te lanza tu hilo cuando pasas por su chacra. Que bonita y limpiecita tiene su chacra.
En el centro hay arboles de caimito, guaba, anonas y guayabas que al olerlas de lejos, te atraen con una atracción de muerte.
Te engaña , estas ya en su trampa y si entras a su chacra, fijo de que eres su presa.
Mis ojos se cerraban a pesar que buscaba no cerrarlos, hacia esfuerzos en vano, ya me iba poco a poco recostando en mi canoa.
Oye, que haces ahí, en el centro de la chacra de la sachamama, agarra tu machete y haz como si estuvieras cortando, eso te librara del hilo – escuche apenas una voz.
Hice un esfuerzo sobrehumano, no quería ser tragado por esta fiera del monte, logre coger un machete e hice lo que la voz me dijo.
Controle mis emociones y mis miedos, empecé a sentirme libre, desapareció el nudo de mi garganta, ya no sentía pesadez en las piernas, ni en los brazos.
Empecé a remar desesperadamente, no mires hacia atrás, no sueltes el machete, cuando llegues a la loma recién te volteas, seguía la voz alentándome y librándome de una muerte segura.
Cuando estuve en la loma, la curiosidad me gano y vi sus ojos inmensos como dos faros, su cara parecía de un perro feísimo, rabioso.
Su cabeza era del tamaño de mi choza, tenia como unos 50 mtrs. esta maldita boa.
En su lomo crecían los arboles blancos, escuche un trueno que hizo temblar a la tierra y las olas se levantaban como queriendo alcanzarme.
La sachamama estaba furiosa por haber perdido a su presa y me quede mudo por varias horas.
Cuando llegue al Caserío Sachapapa, para poder dormir, me tuvo que soplar con cigarro mapacho el curandero Cuñach Naminga  Auruma.
Oye , Fernando Shinkikat, te libraste de mi hilo gracias al chullachaqui, que no se porque te ayudo a escapar.
Pero no vuelvas a poner trampas con esa ambición, porque si vuelves con la misma intención, nadie podra detenerme y te perseguiré como el tigre negro a su presa.
Yo vivo aquí hace miles de lunas, a la orilla de la cocha y aquí tengo mi chucumita. Estas avisado- me dijo en sueños la sachamama.
Te ´prometo que nunca cometeré el mismo error de pescar de manera ambiciosa y es mas, nunca pienso volver a pescar cerca de tu cocha – le respondi a la sachamama en mis sueños.

 

jueves, 30 de marzo de 2017

COTO BOA


                           ( Armando Ayarza Uyaco )
Tenía dos enormes cabezas que se movían buscando algo, serpenteaba con agilidad entre las ramas de los arboles.
La primera cabeza se arrastraba sigilosamente a ras del suelo y la segunda cabeza se movia entre las copas de los arboles.
Cantaban imitando al cotomono, brillaba su piel entre las hojas, buscaba algo, seguramente a nosotros que estábamos bien escondidos.
A las 4.00 a.m. mientras dormíamos en una playa del rio Yurapaga, sonó su ruidoso canto.
Ahí está el cotomono, prepara la escopeta que vamos a darnos un banquete en el desayuno” dijo mi padre.
Cogi cuatro cartuchos y los metí en mi bolsillo, asegurándome de que el arma estuviese apta para el ataque al cotomono.
Debe estar a la vuelta del rio, le balearemos, ten lista la escopeta, me dijo mi padre.
El mijano de boquichicos bajaba surcando por el rio Yanapaga, no le hicimos caso, pues hacia unos días había bajado el mijano de Yanaqui y estábamos hartos de comer pescado.
Mejor estaba el cotomono que rompía con su canto, la madrugada silenciosa y quieta.
No, no era un cotomono, la maldita boa con su canto de mono, nos había tendido una trampa.
Calladito y sin respiración, mi padre me dijo que hacía tiempo los antiguos le dijeron que cuando vaya a montear, a cazar, se cuide del canto de la coto-boa, porque tiene igual canto que el cotomono, pero que no le había dado importancia por creer que solo era un invento de los antiguos para que los jóvenes no se arriesguen monte adentro.
Con su canto te hace creer  que es cotomono, para que te atraiga y te coma a su antojo.
Porque mientras una cabeza canta arriba entre las ramas como un verdadero cotomono, la otra cabeza te esta esperando abajo.
Y cuando estas buscándole entre las ramas de los arboles, la otra cabeza: ¡cuan! te enrosca, te aprieta y te come sin que te des cuenta.
Menos mal que la chicua pasó volando y cantando dos veces bien cerquita a nosotros, por nuestro delante pasó y mi compadre dijo: No debemos apresurarnos, algo malo nos va a pasar, ya que la chicua nos estaba alertando del peligro.
Por eso, poco a poco, sin hacer ruido, casi sin respirar, avanzamos hacia el cotomono, cuando estábamos cerca, nos colocamos detrás de una árbol de remocaspi y vimos  a unos 50 mtrs. un renacal y de ahí venia su canto.
La coto-boa cuya piel brillaba entre las ramas del renaco, nos estaba esperando la maldita, nos había olido a kms. ahora nos tenía cerca por eso se retorcía, por eso se alocaba buscándonos.
Mi padre no espero nada, le apunto a la cabeza de abajo y su tiro retumbo el bosque e hizo estremecer a la tierra y a los arboles. La tierra comenzó a temblar.
-No tengas miedo, dame otro cartucho, le entregue todos los cartuchos e inmediatamente sonó un disparo certero que hizo tronar al bosque.
Otro disparo y sangrando, retorciéndose de dolor, la coto-boa bajo raudamente y desapareció en medio de la cocha que se encontraba a poca distancia.
-No creas que me mataste Evaristo Nanantai Wayampiak, me demostraste que eres un buen cazador, buen montaraz, no por gusto tienes varias mujeres en tu poder, pero te advierto que me convertiré en murciélago y no solo te atacare a ti, sino a todos tus hijos, por haberme baleado- le dijo en sueños a mi padre la coto-boa.
Como siempre mi padre, gran guerrero y cazador descendiente de los reducidores de cabezas, no le hizo caso, no le dio importancia a sus sueños de amenazas.
Mis dos hermanos menores, al año murieron de rabia, mordidos por murciélagos en las playas del rio Apaga.
Mi madre, por la pena y el dolor también murió con ellos.

 

miércoles, 29 de marzo de 2017

TRUENO COCHA


( ARMANDO AYARZA UYACO )
Sentí un fuerte golpe en la cabeza que me hizo perder el conocimiento por unos segundos, que caí cerca de un árbol shimbillo.
Mientras descendía recordé a mi padre que me decía: “Cuidado te vayas a distraer en esa cocha, porque allí vive el lagarto negro, la sachamama, la coto-boa, el yanapuma, el shushupe y el chullachaqui.
Si entras a Truenos Cocha, tienes que ser bien precavido, buen cazador, bien macho. Ahí no entra cualquiera”.
El cielo de Trueno Cocha estaba bien limpio, ninguna nube negra, ni una nube blanca.
El fondo de las aguas era tan azul que se veía hasta los paiches que pasaban por debajo de la canoa.
Sentí que mi cuerpo se estrellaba  contra el agua y la tierra, ya que el fondo de la cocha estaba a la altura de mi rodilla, que amortiguó mi caída.
Entonces escuché un agudo silbido que buscaba ensordecerme. Este silbido sonaba como a 10 mtrs. , me quedé quieto fingiendo estar muerto y vi como se acercaba levantando su cabeza y sacaba su lengua negra y lo metía sin cesar.
Se acercó como a medio metro, yo no tenía fuerzas para nada, solo atinaba a hacerme el muerto.
Aguantaba la respiración lo que más podía, no hacía ningún movimiento.
En realidad era una cría de boa negra, medía como 5 mtrs. de largo, su piel negra brillaba a ras de la cocha.
Me lanzó una bola de agua, mientras saboreaba los ricos shimbillos. ¡Que tal puntería tenía esta boa! Seguro que me confundió con un cotomono.
Nadie quiere entrar a Trueno Cocha, porque sus aguas son misteriosas, todos dicen que tiene “madre” que es una inmensa boa que vive en el centro mismo de la cocha.
Cuidadito vayas a balear a los cotomonos que se balancean en las palmeras.
Ahí no se usa la retrocarga, no se dispara, porque si baleas, el cielo empieza a oscurecerse de la nada.
Si has disparado en Trueno Cocha, no sales de la cocha y nunca más te encuentran.
Por eso no traje mi retrocarga, la cría de la boa negra, se preparaba para devorarme, de `pronto empezó a alejarse poco a poco.
Se detuvo a unos 30 mtrs. y mirando hacia el centro del lago empezó a silbar y a los pocos minutos la tierra empezó a temblar, las aguas a estremecerse, las olas se levantaban y llegaban hasta la tahuampa.
Esa maldita boa estaba llamando a su madre, así que poco a poco empecé a deslizarme hacia el hueco de un tronco caído.
Justo entraba mi cuerpo y me acurruqué con cuidado, me tapé con hojas anchas de bijao que las había cogido a mi paso hacia el tronco.
A los pocos minutos que termine de camuflarme, vi que una inmensa boa salía de la cocha para para dirigirse hacia el árbol de shimbillo.
La cría zigzagueante le señalaba con la cabeza el lugar donde yo había caído.
Desesperada le indicaba insistentemente el lugar.
El monstruoso animal se deslizó de un lado hacia otro, pero su presa no estaba.
De pronto la inmensa boa negra ¡zás! la cogió del cuello, la sacudió fuertemente, con rabia, la estrujó y empezó a tragarla poco a poco, mientras se perdía en las profundidades del lago “Trueno Cocha”.


domingo, 19 de marzo de 2017

PARAISO TERRENAL



Los habitantes del Pacaya – Samiria son ahora los tupi-guaraní, los kukama kukamiria descendientes remotos, primitivos, atrasados y abandonados por Dios de nuestros primeros padres.
Viven allí desde hace siglos, peleándose entre ellos y peleando con otros pueblos, también descendientes de Adán y Eva, que habitan en otras cuencas y ríos del universo amazónico.
Es invierno, uno de los más largos y lluviosos de todas las últimas cien lunas.
El bosque está inundado y la gran maloca tupi –guaraní se ha librado con las justas del agua que ha llegado a lamer el techo que toca el suelo.
Nadie ha salido de caza, los peces desorientados en la tahuampa ha penetrado la maloca.
Los niños pican esos peces con sus flechas y los están asando en el carbón de la “tullpa” y en el centro de la choza sentados en el piso sobre esterillas tejidas de palma y cerca del fuego los hombres conversan animadamente, ríen, están hablando sobre la cacería y contando historias.
Los kukama kukamiria igual que sus padres los tupi guaraní creen que el Pacaya Samiria es el Axis Mundi.
Alli los dioses tupi crearon los ríos, los cielos y las estrellas, el sol y la luna.
Crearon también las plantas y los arboles del bosque como la caoba, cedro, tornillo,lupuna,renaco,aguaje,leche  huayo,  charichuelo, ubos, huacapu, espintana, capirona y la shiringa.
También las plantas sagradas como el ayahuasca,, chacruna, oje, chiricsanango, chuchuhuasha y toe.
Los dioses tupi-guaraní con sus manos formaron  y le dieron aliento de vida a los seres que ahora todavía habitan el bosque amazónico: mamíferos, reptiles, aves y peces.
Al tigre otorongo, sachavaca, venado, majaz, añuje, carachupa,sajino, huanganas,manco, monos como la maquisapa, cotomono huapo colorado y negro, mono choro, shosna, leoncito, frailecito y el tocón; reptiles como la charapa, cupiso, taricaya, mata mata, motelo, anaconda, shushupe, jergón, loro machaco, afaninga, yacu jergón; aves como el loro, guacamayo, pihuichos, paujil, pucacunga, pava,, perdiz, panguana, martin pescador, trompetero, tucán, chirricles,paucar, manacaraco, sachapato, y peces como el paiche, gamitana, paco, saltón, tigre zungaro, sábalo, boquichico, dorado, corvina, acarahuazu, tucunare, bujurqui, lisa, mojarra, dentón, yulilla, bagre, anguila, cahuara, manitoa, carachamas, añashua, arahuana, bufeo, manatí y todos los mamíferos acuáticos.
También crearon las frutas del bosque, los más jugosos, agridulces, pulposos, suaves, intensos, las frutas más ricas de la tierra.
Todo era perfecto y hermoso. Sobre las copas de las gigantes lupunas y caobas se posaban con sus coloridas alas extendidas: los guacamayos.
En las playas de los ríos, el Pacaya, el Samiria, el Yanayacu y el Pucote, las tortugas fluviales desovaban en las noches de verano amazónico de junio, julio, agosto y setiembre.
Pero faltaba algo en este universo amazónico y vital: el ser humano: el hombre y la mujer.
Los dioses, entonces decidieron infundir aliento de vida, primero al hombre.
Extrajeron la savia del árbol de la siringa, el árbol de sangre blanca que habita en el Pacaya y Samiria.
Con esa lechosa sangre forestal, convertida en bolas y luego en muslos, piernas y espaldas relucientes, el hombre tupi-guaraní fue naciendo.
Sus ojos fueron formados de los ojos del mono nocturno musmuqui, por eso los tupi-guaraní pueden ver en la noche.
Su sistema sanguíneo se inspiro en la compleja, perfecta y exacta red fluvial, su palabra, su lenguaje fue tomado de las voces de todas las aves que hablan especialmente de loros y oropéndolas.
Pero también el rugido de las fieras, faltaba su corazón y el soplo de vida.
Dios dijo: Debemos ponerle el corazón del otorongo para que sea el mas poderoso predador del bosque.
La diosa dijo: Sera un hombre muy duro,sin corazón, quiero decir sin corazón humano.
Entonces busquemos el punto de equilibrio, ni tan feroz como el tigre otorongo,ni tan indefenso como el manatí, ni tan venenoso como la serpiente shushupe, ni tan inocuo como la afaninga, ni tan inteligente ni perspicaz como el venado, ni tan torpe como la carachupa, ni tan laborioso y trabajador como el pájaro carpintero, ni tan ocioso como el pájaro tuhuayo.
-Hagmoslo como nosotros, así tendrá un poco de mi y de ti- propuso la diosa.
-Estoy de acuerdo con tu sentido común-acepto el Dios.
- Ahora hagamos a la mujer-pidió la diosa.
-Busquemos las mejores partes del hombre para crear a ella.
-De acuerdo, pero yo daré el soplo de vida al hombre y tú a la mujer-dijo el dios.
No. Soplemos ambos, a cada uno, así tendrán algo de ti y algo de mí, dispuso con firmeza- la diosa.
Así fueron creados el hombre y la mujer tupi-guaraní.
De esos padres originales proceden los miles de hombres y mujeres kukama-kukamiria, que ahora viven entre los ríos Pacaya y Samiria y sus afluentes.

viernes, 17 de marzo de 2017

EL PAUCAR Y LA LUPUNA

Un árbol muy grande llamado lupuna, de copa redondeada, como si fuera un hongo. Su tallo es blanco, grueso,, abultado en la parte intermedia.
El urcututo, notable búho de la espesura del bosque  que todo lo observa, emite su canto lastimero, pero se va pronto.
El vacamuchacha, ave negra y lenta también llega en bandada y transmiten las malas noticias que la madre de aquel árbol les comunica cada noche y se ufanan de las desgracias.
El paúcar, antes era hombre, vivía en un pequeño poblado, cerca de un río, con su mujer e hijos.
A pesar de que todos los días pescaba, cortaba leña, su vida transcurría en medio de muchas dificultades, es decir siempre le faltaba el sustento.
Un día, le pasó algo extraño, había salido de madrugada como siempre, con su hacha, porque ya le faltaba leña en su casa y estuvo caminando por una trocha que no reconocía, hasta que fue a dar a un bosque de árboles completamente secos.
Se alegró mucho y de inmediato comenzó a cortar los árboles. Para su desgracia la madera era muy dura, impenetrable.
Entonces se puso triste, contrariado el hombre, con ganas de regresar pero indeciso, porque aún no había conseguido nada de leña, se le ocurrió una idea descabellada, prenderle fuego a ese bosque por intentar burlarse de él.
Sacó una cajita de fósforos, prendió, lo arrojó a un árbol y esperó. No hubo fuego, por el contrario de la nada un viento sopló con insistencia apagándolo todo, como una señal para que desistiera en sus intentos.
Pero el hombre encendió sus palillos y los fue regando en cada árbol.
Cuando terminó, sin saber cómo, ni porqué, estuvo en medio del bosque, donde había un árbol que no estaba seco, enorme y extraño de tallo abultado.
Ya para esto, el fuego se levantaba a su alrededor imparable.
Desesperado el hombre trepó al árbol con urgencia, más cuando estuvo subiendo, una pequeña llama se impregnó en parte de su ropa y se mantuvo encendido.
Una vez arriba, creyendo que moriría quemado, se puso tan pálido que la parte delantera de su cuerpo se volvió completamente amarilla.
Al mismo tiempo, el humo del incendio fue impregnándose en su espalda, tiñéndola de negro.
Y negro y amarillo fue el color de su piel, debido a que utilizó a destiempo las hojas del árbol para protegerse del humo y del fuego.
Asustado, comenzó a pedir ayuda, gritaba fuerte, desesperado, pero sus lamentos nadie los oía.
No supo en que momento su boca se convirtió en pico, ni como su piel terminó cubriéndose de plumas, no obstante alzó vuelo y se retiró por la selva.
Voló alto, huyendo de la muerte y llegó a una fuente de aguas cristalinas, el agua calmó su sed, aminoró el cansancio y hasta le dio tranquilidad, pero también le sirvió de espejo.
Se miró a sí mismo, vio sus plumas, su cuerpo ennegrecido, las manchas amarillas cerca de su pecho, su pico ¡todo!.
Era un pájaro de plumaje colorido, vistoso, poseedor de cualidades superiores a las de las demás aves, pero su canto era estridente y poco melódico, que le hizo sentir una enorme tristeza.
Desde entonces, el paúcar trató de hablar, lo intentó por mucho tiempo, no obstante lo único que pudo lograr fue un llanto parecido al de los niños, algunas risas de mujeres y el canto de uno que otro animal.
Un día, resuelto a solucionar sus problemas y con el afán intenso de convertirse nuevamente en hombre, buscó el árbol donde inició su desgracia: la lupuna.
Posándose en su copa, le habló así:¿ Que me has hecho, árbol? ¿ Y por qué?.
La lupuna le respondió:” Lo que eres, te  lo hiciste tú. Destruiste parte de esta vida, de tu mundo, por ello, seguirás siendo una ave para siempre y los humanos querrán matarte cuando te vean.
Dirán ellos, que tu presencia no es benigna, que portas malas noticias. Tus mismos hijos van a intentar quitarte la vida.”
El paúcar no quiso seguir escuchando:”¡Basta¡ pareció decir y se fue volando en busca de su familia abandonada.
No había regresado antes, era la primera vez que lo hacía y sentía temor al imaginar que no lo iban a reconocer.
Llegó y vio a sus hijos, los reconoció de lejos, caminando cerca al río, estaban crecidos, fuertes, muy parecidos a él cuando era hombre.
Quizás si les hablaba pensó de repente ellos se darían cuenta de que su padre había regresado y se acercó para explicarles a su modo.
Sin embargo, los jóvenes se alertaron y uno de ellos cogió una piedra, pero en el instante en que levantaba la mano del suelo, una serpiente le mordió el brazo.
El otro resbaló y cayó sobre una roca hasta quedar inconsciente.
Un poblador que estaba cerca, acudió a brindar auxilio a los hijos del paúcar, los levantó, llamó a la madre y está acompañada de su nueva pareja, un hombre bastante fornido dijo :” Maten a ese paucar”.
Estos pájaros no son buenos, traen peligro y todos agarraron piedras y palos dispuestos a matar al paucar.
El paúcar escapó a tiempo, voló y no paró hasta llegar al árbol de lupuna, que parecía reírse de a desgracia del pájaro.
El paucar decidió quedarse a vivir en las ramas más altas de la lupuna e hizo su nido con restos de lianas y hojas colgantes.
Pero siempre los hombres trataban de matarle, cuando pasaban cerca y le oían cantar.
El paucar hizo un convenio con las avispas, ofreciéndole en limpiar el panal de las avispas a cambio de resguardo.
Las avispas aceptaron y así el paucar cohabita con estas avipas que se enfurecen con facilidad y cumplen la parte del convenio.
Pero el árbol de la lupuna, aparte de albergar al paucar, tiene su madre.
La gente no se acerca mucho cuando se cruza con una, más bien se apartan y buscan otro camino, porque además de escuchar las maldiciones y malas noticias del paucar, bien podría un chullachaqui o una lamparilla interrumpir su avance.
Una vez, un cazador se acercó más de lo necesario y acabó mal. Había estado siguiendo el rastro de una huangana, todo el día, sin imaginar que terminaría en la lupuna.
Y fue que las grandes aletas de este árbol se abrieron para dar pase a un túnel oscuro, ancho que parecía albergar dentro huanganas, venados, monos, manacaracos, pinshas, paujiles, guacamayos y otros tantos animales que no llegaba a reconocer el cazador, pero que sí imaginaba serían deliciosos en su mesa.
Entró en dicho túnel guiado por la codicia y las aletas se cerraron al instante.
El cazador veía unos ojos brillantes en el aire encima de su cabeza, otro enfrente, al costado.
Eran ojos de animales gigantes, raros, incompletos algunos.
Por ejemplo, la huangana tenía cabeza de pinsha, el manacaraco cuerpo de venado, paujiles que comían en cuatro patas y otros.
El cazador enmudecido de miedo, se arrinconó junto a unos enormes hongos.
La huangana fue hasta él y le dijo:”¿Podemos comerte? Nos agradaría tu carne y le dijo a los demás animales ¿ Verdad que sí? Y todos se rieron.
La huangana le dijo:” Yo solo quiero tu cabeza, que agradable deben ser tus ojos, tus orejas y tu boca”.
El cazador miró y vio a un hombre encorvado, viejo, narizón , envuelto en una piel larga y dorada, tenía unos pies enormes, poseedores de unas uñas horrendas.
El cazador no puedo más y comenzó a vomitar y con su escopeta disparó con furia varias veces y las aletas de la lupuna se abrieron.
Hasta hoy, el cazador sueña con animales deformes y si por casualidad una lupuna se atraviesa en su camino, recuerda a su madre, en su mente ve su horrorosa cara y aquellos piés tan descomunales y sufre, los escalofríos terminan por darle fiebres altas.
Miuler Vásquez Gonzáles


martes, 28 de febrero de 2017

LAS FIESTAS PATRONALES


FORMACION DE LAS CABEZONIAS:
Cuando faltaban pocos meses para celebrar la Patrona en el pueblo, el Alcalde y sus regidores, acompañados por el sacerdote o el tesorero de la virgen , santa cruz o santo patrón, convocaban mediante bando a todo el pueblo para que se reúnan en la plaza de armas o frente al palacio municipal, con el objeto de informar a la Comunidad sobre la importancia de la Fiesta Patronal.
Y al mismo tiempo proceder a nominar a los responsables de organizar y celebrar la Patrona, teniendo en cuenta que dicha fiesta debe ser gratuita, voluntaria y participativa.
Era vasi costumbre nominar cuatro cabezones en el pueblo y vada cabezón tenía no menos de 20 familias que le acompañaban y ayudaban en todos los quehaceres de la patrona.
Los cabezones con sus respectivos ayudantes, asumían el compromiso de organizar y ejecutar las diversas actividades  populares.
De allí que cada familia trabajaba intensamente para aportar con alimentos, productos para el preparado de las bebidas como la miel, chancaca, maíz, yuca, etc.
Los ayudantes aportaban las gallinas, huevos, chanchos, leña, plátanos para el sostenimiento en la Fiesta Patronal, así como la preparación del voto, las tortillas, rosquitas y de más pasteles.
VIAJE DE LOS CABEZONES  Y AYUDANTES HACIA LAS MONTAÑAS A TRAER CARNE DE MONTE:
Los cabezones haciendo gala de sus habilidades en el manejo de las armas: escopetas y retrocargas, convocaban a una reunión a especialistas en chapaneadas para partir hacia la montaña con el fin de aprovisionarse de mitayo ( carne de monte ) suficiente para la Fiesta Patronal, claro sin dejar de ayudarse con gallinas y chanchos.
El día del viaje, era una verdadera fiesta familiar, los alumnos no iban a la escuela, los esposos se reunían en casa de los cabezones y luego en la Plaza de Armas, llevando su masatom chicha de maíz  y el ventisho para hacer el saludo de la despedida, mientras los cazadores lanzaban tiros al aire en señal de fuerza y valentía para aguantar de 20 a 30 días en plena selva.
Toda la población al escuchar los disparos al aire decían: “Ya se van los cazadores a traer carne de monte” y  así entre tiros al aire, chicha y besos se producía la gran despedida.
Mientras los cabezones permanecían en las montañas, el resto de la población se aprovisionaba de los recursos suficientes, hombres y mujeres se dedican a mantener limpio las chacras de platanales y yucales, al engorde de los cerdos y en esmerarse en dar alimento a las gallinas, pavos y otras aves de corral por cuanto constituían los recursos indispensables para la adquisición de dinero destinado a la compra de sus vestidos y zapatos para lucir de lo mejor en una verdadera competencia con los demás.
Mientras que por otro lado, numerosas parejas de enamorados esperaban ansiosos la fecha central de la patrona para jurarse ante el altar “amor eterno”.
Por otra parte una gran caravana de comerciantes ambulantes, a quienes los lugareños les bautizaron con el nombre de “mercachifles”, preparaban tremendos fardos conteniendo toda clase de artículos, telas para vestidos, también los famosos talcos, vaselina y zapatos para dirigirse a los pueblos en patrona.
Asimismo las personas dedicadas al arreglo personal como las “permasheras”, revisaban y encajonaban sus materiales para partir rumbo a la fiesta patronal del pueblo.

Todo esto sucedía, mientras la expedición de montaraces se encontraba preparando el mitayo para su retorno al pueblo.

EL RETORNO DE LOS MONTARACES AL PUEBLO
El retorno de los montaraces al pueblo se aguardaba con impaciencia, porque con la llegada de estos expertos cazadores prácticamente se iniciaba la patrona.
Faltando pocos días, las esposas preparaban el masato y la chicha de maíz,para esperar a los montaraces después de unos 25 a 30 días de ausencia.
La recepción era formidable, siempre los tiros al aire, el sonido de las quipas y el pífano.
Así se iniciaba la fiesta patronal en los pueblos.
LA ALZADA DE LA CARNE O “ALZA AICHANA”
Antes de que inicie la fiesta se  realizaba la “ alza aichana”, quechua que quiere decir CARNE, entonces al ALZA AICHANA , quiere decir ALZADA DE CARNE, que consistía en acomodar o colocar la carne seca que traían de la montaña en unas grandes canastas confeccionados de grandes sogas, ya que tenían que soportar hasta aproximadamente 100 kgs.  de carne de sajinos, venados, sachavaca, paujiles, monos, etc.
A este montón de mitayo, cuidadosamente arreglados, lo levantaban con tiras de sogas de hilo hasta cerca del techo en casa del cabezón, poniéndole fuera del alcance de los, perros , gatos, ratas y de algún curioso mono súa.
En este acto de “ aichaalzana”, el cabezón y sus ayudantes y sus respectivas  esposas formaban grandes círculos.
Los hombres portaban sus tambarinas, mientras que uno de ellos oficiaba de pifanero o sea soplaba el pífano y al son delos tamborcitos se  desplazaban hacia adelante parea luego volver sobre sus pasos, manteniendo la formación en círculo, mientras que las esposas con sus pañuelos en la mano en alto y tomando con la otra mano la punta de su falda, danzaban en torno a los hombres, pero en sentido contrario, esta ceremonial danza estaba amenizada por el masato y otras bebidas infaltables.
BAJADA DE LA CARNE Y EL PRESEO
La bajada de la carne era motivo de otro singular acontecimiento en una fecha previamente acordada, el canastón o los canastones conteniendo el rico mitayo, era descolgada por unos fornidos ayudantes y recibidos cerca del suelo por valientes y entusiastas mujeres que al son de una música típica, le ponían en el suelo para realizar el acto ritual denominado ”preseo”,que consistía en cortar en pedazos la carne, hacerle pequeños trozos  llamados presas, las mismas que han de ser cocinadas en enormes ollas para dar de comer a todos los ayudantes durante el tiempo que dure la fiesta patronal.

LA DANZA O PANDILLA DEL GRAN ALBAZO
Este acontecimiento tenía lugar faltando ocho días para lña fecha central de la patrona.
Desde tempranas horas se observaba un movimiento de la población aguardando que la hora llegue, hombres, mujeres y niños de todas las edades esperaban ansiosos el momento inicial.
Los conjuntos típicos musicales de las diferentes cabezoníasestaba conformada por expertos clarinetistas, bombistos o redoblantistas, todos equipados para permanecer durante diez días que duraba la patrona.
Por la noche, los conjuntos musicales típicos daban inicio al baile  en casa de sus respectivos cabezones, en donde la nutrida concurrencia al son de la música típica bailaba hasta mediar la noche, para luego salir a las calles al compás de las pandillas dirigiéndose a  la Plaza de Armas, en donde después de dar muchas vueltas pandillando en el perímetro de la misma y en cada esquina paraban para bailar marinera, chimayche, huayno y otras músicas.
Luego al despuntar el alba o sea amanecía y de allí el nombre de “albazo” para luego la multitud enrumbara sus correspondientes cabezonías, en donde continuaban bailando hasta las primeras horas de la mañana y tomar su chicha de maíz, aguardiente y el mulasupi, dándose inicio a la fiesta patronal.
EL RITO DELA DEMANDA
Un día después del albazo, tenía lugar el rito de la “demanda” que así se le denominaba al acto de rendir culto o tributo a la Virgen, Santa Cruz o al Santo Patrón del pueblo.
Todos los cabezones así como la LOERA, una señorita de 14 a 15 años de edad acompañado por todo el elenco de músicos, el didindero, el violinista se constituían a la Parroquia para recibir de manos del sacerdote una preciosa fuente plateada conteniendo los clavos, la corona de espinas y otras reliquias del Cristo Crucificado o la misma Virgen que  iba elegantemente vestida al son de una marcha religiosa que entonaban los músicos.
Todo el grupo de personas recorrían las calles del pueblo recogiendo de cada hogar las limosnas y otras ofrendas consistentes en dinero, joyas, alimentos y prendas, este acto se iniciaba por la mañana y terminaba por la tarde del mismo día.
La gente del pueblo que anticipadamente conocía de este acto, esperaba ansiosa la llegada al hogar de la Virgen, un devoto por lo general  el más anciano llevaba la campanilla haciendo sonar y anunciando la llegada.
El producto de lo recaudado en el acto de la demanda era entregado al tesorero de la Virgen o Santo Patrón y la fuente conteniendo las reliquias del Cristo Crucificado QUE era depositado en el altar de la Iglesia junto a la Virgen o al Santo.
EL AFANEO
Después del rito dela demanda, en los días posteriores y hasta la víspera de la entrega del voto, todos los días por las madrugadas y por las tardes se realizaban las pandillas que recorrían las calles del pueblo, durante el resto del dia se realizaban muchas actividades denominado el AFANEO , como por ejemplo : acarreo del agua, yucas, maíz, plátanos, leñas, cañas, molida del maíz, café y la preparación de todas las bebidas, todo esto se hacía con el concurso de los ayudantes, los mismos que asistían con todos sus hijos en una verdadera fiesta popular.
Los profesores y alumnos asistían a la casa de los cabezones para participar en las actividades y recoger las experiencias para ser comentadas en el salón de clases.
Para cada actividad existía una música apropiada, así por ejemplo cuando las mujeres preparaban las comidas, entonaban la “minga de doña Shabi”, cuando preparaban la chicha de maíz y el masato entonaban la “chichera”, cuando adornaban el anda entonaban el “el santo velorio”, cuando iban a traer agua del rio entonaban la “aguatera”, es decir los músicos tenían un amplio repertorio para amenizar las diferentes actividades.
PREPARACION DE LAS BEBIDAS TIPICAS
El masato : Preparado a base de yuca cocida y machacada con unos gruesos palos llamados: mazos y antiguamente la fermentación lo hacían masticando la yuca, que luego era guardada en grandes tinajas de barro adquiriendo su fermentación a los tres días aproximadamente.
Es el masato conocido como el “casha casha” o “pusoc pusoc”.
CHICHA DE MAIZ PAISANO: Preparado a base de harina de maíz molido en grandes batanes y con piedras especialmente traídas del rio con las formas apropiadas para moler, luego se echa a hervir en grandes pailas para después guardarlos en tinajas de barro fermentadoras.
EL VENTISHO: Es el jugo de caña de azúcar que guardada en tinajas de barro adquiere originalmente cierto grado de fermentación para beberlo.
EL HUARAPO : Es el jugo de caña hervido a fuego lento hasta cierto grado que igualmente guardado en tinajas de barro, al cabo de semana adquiere su fermentación.
LA MISTELA : Es una mezcla de aguardiente y chancaca aderezado con ciertos ingredientes como anís, clavo de olor, canela, entre otros.
LA MULA SUPI : Viene a ser la mezcla del ventisho con el masato fermentado, muy respetado por sus rápidos efectos de maceración, porque quien lo bebe en demasía, comienza bebiendo de pie para terminar en contadas horas en el suelo.
La elaboración o preparación de estas bebidas eran compartidas por todos los ayudantes y personas allegadas, para el cual organizaban equipos u grupos de trabajo.
EL UCHO VOTO
Tres días antes de la fiesta central de la patrona, se cumplía la actividad denominada el UCHO VOTO que consistía en la reunión de todos los cabezones en la casa del Cabezón Mayor Entrante, quienes igualmente junto con los demás cabezones entrantes hacían el intercambio de platos de comida exquisitamente aderezados y cuya característica principal era el preparado a base de ají, de allí la denominación de este acto costumbrista como la del “uchú voto”.
Esta costumbre ha desaparecido casi en la totalidad de los pueblos de San Martin.
Durante toda la fiesta patronal era un verdadero carnaval popular, danzas y bailes desde las primeras horas del día hasta las últimas horas de la noche.
Las autoridades municipales, políticas y eclesiásticas apoyaban y asesoraban a estas festividades.
El Alcalde y sus concejales, junto a los miembros de la comunidad se dedicaban a la limpieza de las calles, la plaza de armas y otros lugares de la ciudad como el camposanto.
Las instituciones deportivas estaban abocadas al deshierbe y delineamiento de sus canchas para los encuentros deportivos.
La autoridad política en coordinación con la Policía chequeaban las condiciones del calabozo, mientras que el sacerdote estaba dedicado a extender  las papeletas para los bautizos y matrimonios eclesiásticos.
En el interior de la Iglesia un equipo especial de damas adornaban el anda para la procesión y todas estas actividades se realizaban teniendo como música de fondo el amplio repertorio de las bandas o conjuntos típicos.
LA LOERA
Era una niñita de 14 a 15 años, que era seleccionada por el Cabezón Mayor, de entre las devotas de la Virgen o Santo Patrón.
La loera, vestida de blanco y cubierta su rostro con un tul blanco aparecía  junto al anda, sosteniendo en sus manos con guantes, la fuente plateada que contenía las reliquias del Cristo Crucificado y el gran gentío que paso a paso acompañaba a la procesión, decía entre sus labios : “es la loera”.
Era su primera aparición en público , para posteriormente hacer su segunda y tercera aparición oficial la noche de la víspera y al siguiente dia en el acto de la procesión y cuyo papel era el de declamar pausadamente la vida y obra de nuestro Señor Jesucristo que murió en la cruz.
LAS PALLAS
Era un grupo de 15 a 50 niños de ambos sexos, que conformaban como una especie de coro que danzaban y entonaban canticos de alabanzas al Todopoderoso y participaban en la procesión junto a la LOERA.
ENTREGA DEL VOTO
Dos días antes del dia central de la patrona ,los cabezones y ayudantes desde tempranas horas se dedicaban a la preparación del voto, que consistía en  la elaboración  de diferentes pasteles hechos a base de harina de maíz, de almidón de yuca y harina de trigo, como las tortillas, biszcochuelos, ñutos, sactas y anguchos entre otros.
El dia de la víspera era la entrega del primer voto que correspondía a los cabezones menores. Los bizcochuelos, rosquitas de almidón, huahuillos (panes gigantes con figuras humanas), pushcos y otros pasteles preparados el dia anterior estaban listos ,pero faltaban las gallinas que completaban el voto, para esto las esposas de los ayudantes se constituían a casa de sus respectivos cabezones llevando la mejor gallina del corral y cuando todo estaba listo, a eso de las 12 del medio día, ante la expectativa popular, se realizaba la entrega del voto en un acto muy ceremonioso y consistía en conducir de casa de los cabezones entrantes los grandes tiestos o fuentes de barro conteniendo la variedad de tortas y gallinas y en cantaros las diferentes chichas.
Todo este acto estaba presidido por las autoridades quienes verificaban la cantidad y calidad del voto, también estaban presentes parejas de bailarines que pandillaban al son de la música típica, mientras que dos o tres banderas peruanas flameaban por encima de las viandas.
Es decir, no era un  simple traslado de cosas, era un acto realmente solemne de profundo contenido cívico – patriótico y religioso.
Cuando ya el voto estaba en casa de los cabezones entrantes, estos procedían a su distribución entre sus ayudantes y por supuesto que las autoridades compartían.
Por la tarde se observaba en el pueblo una cierta tranquilidad, pues los pobladores se ponían a descansar aguardando la gran víspera que dentro de contadas horas debía iniciarse.
Toda la población estaba a la expectativa de ver las actividades en la noche, asi los niños que tenían que bautizarse, los jóvenes que tenían que casarse y los caballeros consultaban con sus presupuestos para asistir a los bailes típicos que eran gratis.
Las damas de la clase popular se median sus calzados de gamuza o charol o sus elegantes trajes de percala, se maquillaban con polvo tabú o angel face y en los salones de belleza se hacían el peinado “bombeco” o “bombeado”.
LA SANTA MISA Y LA PROCESION
Al caer la noche, todo estaba dispuesto, de tal manera que nada faltara, en el patio de la iglesia, las mesas de cada cabezón estaban ubicadas repletos de tiestos, tinajas de barro conteniendo tortillas, bizcochuelos y chichas de toda variedad y a las 6.30 p.m. , el repiquetear de las campanas de la iglesia invitaban a toda la comunidad a presenciar y escuchar la santa misa que se iniciaba a las 7.00 p.m.
Los cabezones y sus respectivos músicos, se constituían  hacia la iglesia, en donde junto con las autoridades, la loera, las pallas y acompañantes ya se encontraba en dicho lugar.
Y al son de una marcha de los conjuntos musicales se dirigían hacia la Parroquia para escoltar hacia la iglesia al taita cura, mientras la comunidad entera llenaba el templo, cuyos miembros de pie o de rodillas ante sus venerados santos, elevaban sus plegarias.
Después de la santa misa, se iniciaba la procesión, que acompañaba ya sea la Santa Cruz, la Virgen o al Santo Patrón , que era conducido en hombros de los cabezones entrantes y salientes por el contorno de la plaza, mientras que la loera vestida como una virginal novia marchaba delante del anda con las  pallas.
Más adelante un grupo de hombres portando y golpeando unos tamborcitos que eran las tambarias bajo la dirección del pifanero.
Detrás el anda marchaba el sacerdote y un poco mas atrás los conjuntos musicales de todas las cabezonias.
Finalizada la procesión, los músicos de todas las cabezonias juntas, arrancaban con las pandillas y luego de dar un par de vueltas por el perímetro de la plaza de armas ,se encaminaba a sus respectivas cabezonias, para proseguir con el baile hasta las últimas horas de la madrugada.
Por otro lugar, tenia lugar los bailes de cuotas (bailes sociales) que eran amenizados por los conjuntos musicales de cuerda que la conformaban la mandolina, la cabaquiña, la bandurria y las maracas, instrumentos que después fueron superados por el saxofón y su batería o jassvan y el acordeón.
Al día siguiente los cabezones , autoridades, pallas, loera y la población en general estaban presentes en la Santa Misa y luego la procesión.
Después del cual tenían lugar los nuevos bautizos y matrimonios, finalizando así estos actos religiosos.
Y al mediodía se realizaba la entrega del segundo voto correspondiente al Cabezón Mayor y por la tarde del mismo dia continuaban los bailes en casa de los cabezones.
Así transcurría este gran dia central en medio del jolgorio popular.
DIA DE LA INVENCION
Se realizaba después del dia central que estaba destinado a la realización de una serie de actividades como juego de tómbolas, gimkanas, encuentros deportivos entre pueblos cercanos y por la noche continuaban los bailes en casa de los cabezones.
DIA DEL PATO TIPINA
El pato tipina consiste en sembrar en el suelo dos postes de más de 08 mtrs.  a través de los cuales se pasaba una soga de hilo, amarrándose allí: tortillas, carne seca, aves secas de vistosos plumajes, envases como huingos conteniendo chicha y lo que mas destacaba era un pato vivo,
Todo este preparativo se realizaba en la mañana y por la tarde se iniciaban los bailes, mientras que la población se concentraba en la esquina donde debía realizarse el pato tipina y por ultimo presenciar la gran pandilla final.
A las 4.00 p.m. las bandas típicas se concentraban en la esquina donde se encontraba el pato.
Para esto, una persona designada para este fin jalaba la soga de uno de sus extremos, subiendo y bajando sucesivamente la soga con la sarta de cosas y el pobre pato, mientras que la multitud pugnaba por coger algo de lo que colgaba en la soga, hasta rematar al infeliz pato que muchas veces terminaba descuartizado en manos de los bailarines.
Terminando este acto del pato tipina, por la noche continuaba el baile en casa de los cabezones, con lo que finalizaba esta gran Fiesta Patronal.