lunes, 3 de abril de 2017

L A S A C H A M A M A


                         ( ARMANDO AYARZA UYACO )

Tum, tum, tum se escuchaba a lo lejos y al principio no me llamo la atención, pues estaba concentrado en las redes – trampas que iba colocando en la tahuampa formada por la crecida del rio.
El rio había sobrepasado su caudal y cubría gran parte del monte. La cocha también se había desbordado y allí abundaban los peces de todo tipo.
Entre las ramas , raíces de los arboles y arbustos se encuentran el acarahuazu, el bujurqui, el tucunare y el sol penetraba dentro del follaje y podía divisar en el fondo de la tahuampa, el movimiento de los peces y de las peligrosas anguilas.
Tum, tum, tum, el ruido se acercaba pero estaba todavía lejos, creía que eran huanganas que estaban remontando el rio.
Pensé que la boa negra se encontraba cazando a los cotomonos.
Un certero disparo de agua que salía de las fauces de la boa y mono abajo. Que tal puntería, supuse que el chullachaqui golpeaba las aletas del renacal, buscando hacer notar su presencia.
Me distraje mirando como los bufeos colorados cazaban con una rapidez increíble, no se chocaban los majaderos con los troncos, ni con las raíces.
Ya había colocado como diez redes – trampas, quería llenar mi canoa con los pejes para llevar a vender.
Tum , tum, tum un fuerte rumor de olas que se chocaban con palos, llegaban mas a mis oídos.
La sachamama te hipnotiza antes de tragarte, te lanza tu hilo cuando pasas por su chacra. Que bonita y limpiecita tiene su chacra.
En el centro hay arboles de caimito, guaba, anonas y guayabas que al olerlas de lejos, te atraen con una atracción de muerte.
Te engaña , estas ya en su trampa y si entras a su chacra, fijo de que eres su presa.
Mis ojos se cerraban a pesar que buscaba no cerrarlos, hacia esfuerzos en vano, ya me iba poco a poco recostando en mi canoa.
Oye, que haces ahí, en el centro de la chacra de la sachamama, agarra tu machete y haz como si estuvieras cortando, eso te librara del hilo – escuche apenas una voz.
Hice un esfuerzo sobrehumano, no quería ser tragado por esta fiera del monte, logre coger un machete e hice lo que la voz me dijo.
Controle mis emociones y mis miedos, empecé a sentirme libre, desapareció el nudo de mi garganta, ya no sentía pesadez en las piernas, ni en los brazos.
Empecé a remar desesperadamente, no mires hacia atrás, no sueltes el machete, cuando llegues a la loma recién te volteas, seguía la voz alentándome y librándome de una muerte segura.
Cuando estuve en la loma, la curiosidad me gano y vi sus ojos inmensos como dos faros, su cara parecía de un perro feísimo, rabioso.
Su cabeza era del tamaño de mi choza, tenia como unos 50 mtrs. esta maldita boa.
En su lomo crecían los arboles blancos, escuche un trueno que hizo temblar a la tierra y las olas se levantaban como queriendo alcanzarme.
La sachamama estaba furiosa por haber perdido a su presa y me quede mudo por varias horas.
Cuando llegue al Caserío Sachapapa, para poder dormir, me tuvo que soplar con cigarro mapacho el curandero Cuñach Naminga  Auruma.
Oye , Fernando Shinkikat, te libraste de mi hilo gracias al chullachaqui, que no se porque te ayudo a escapar.
Pero no vuelvas a poner trampas con esa ambición, porque si vuelves con la misma intención, nadie podra detenerme y te perseguiré como el tigre negro a su presa.
Yo vivo aquí hace miles de lunas, a la orilla de la cocha y aquí tengo mi chucumita. Estas avisado- me dijo en sueños la sachamama.
Te ´prometo que nunca cometeré el mismo error de pescar de manera ambiciosa y es mas, nunca pienso volver a pescar cerca de tu cocha – le respondi a la sachamama en mis sueños.

 

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