miércoles, 25 de mayo de 2016

EL MONITO TRAVIESO



                      (Carlos Villacorta Valles )
El canto del paujil son como profundos quejidos sucesivos.
Aquella mañana, esa ave del tamaño de un pavo de plumaje negro y pico como de oro ensanchado hacia arriba cantaba, cantaba…ummm…ummm…ummm.
¿ Qué le pasa a mi compadre paujil? Está quejándose mucho, pensó a la orilla de una laguna, un camungo, ave también del tamaño de un pavo y de voz gruesa, con plumaje cenizo, cresta como cuervo y una púa en las alas.
Pasó por allí un mono leoncito y el camungo jalándole de la oreja le dijo: Vete a preguntar a mi compadre paujil que le sucede. Se está quejando mucho, a lo mejor está enfermo, quizás le duele la barriga.
El mono, sacudiendo su melena se fue donde el paujil y le dijo a éste, que se hallaba sentado en unas ramas. Señor Paujil, señor paujil, le envía saludos su compadre camungo y le hace preguntar ¿Qué le pasa? Que Ud. está quejándose mucho, a lo mejor, dice Ud.  está ya con los dolores de parto.
¿Qué? ¿ Con dolores de parto? ¿Eso ha dicho mi compadre camungo?, gruñó el paujil, inclinando su cabeza hacia el mono leoncito.
El mono , que por travesura había agregado lo del parto, se atemorizó, temor que creció más, cuando el paujil colérico, lanzando palabrotas, voló hacia la laguna donde se encontraba su compadre camungo.

Mientras tanto, el monito se alejó por las ramas diciendo: Allí que se enfrenten entre ellos estos compadres.

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