jueves, 16 de febrero de 2017

LA CUDA

La CUDA, un ser sórdido y aterrador. Por lo general suele manifestarse en los cantos de caminos o cruces de trochas que llevan a las comunidades. Cuando aparece, lo hace en forma de mujer (sin mostrar alguna deformidad en su apariencia), con el fin de pedir que la acerquen a su destino. Cuando el desafortunado que se desplaza a caballo o algún otro vehículo, suele ser manejado por su bondad y hace un alto para ayudar a subir a esta mujer, la pesadilla se desata, pues la señora, al hacer a un lado la larga falda, que siempre suele llevar, para poder trepar al coche, deja ver unas aterradoras patas de gallina, haciendo que el conmocionado testigo la mire a los ojos para reparar inevitablemente que en aquel rostro han surgido de la nada las inequívocas facciones de un ser horripilante y sobrecogedor, que comienza a reír escandalosamente profiriendo un paralizante sonido gutural: “Cudu… cudú… cudú…” y luego, simplemente se desvanece ante la atónita mirada de aquel que solo vivirá algunos días más para perecer a causa del susto visceral que ha experimentado. Se cree que esta criatura tiene raíces en Huancavelica, Ayacucho, Huancayo, entre otros puntos de la sierra, pero con la llegada del éxodo andino a la selva peruana, el mito de este misterioso personaje, ha logrado afianzarse en la vasta selva amazónica, pues han sido muchos los avistamientos y testimonios sobre esta criatura, y solo algunos cuantos han sobrevivido a su espantosa aparición.

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