martes, 1 de abril de 2014

VERGONZOSA O SENSITIVA


Hace muchísimo tiempo en un lugar lejano de la selva amazónica, vivía con sus ancianos padres una joven muy hermosa llamada CHUYA.

En su pueblo todos sabían de la gran belleza de Chuya, pero, nunca la vieron de cerca. Era muy tímida, por eso se escondía a menudo de la gente. En las noches de luna y cuando estaba segura de que nadie la pudiera ver, vestida siempre con un traje de color lila salía de su casa y se dirigía a la orilla del rio a contemplar el reflejo de la luna nocturna.

Sabedores de la belleza de Chuya, muchos jóvenes del pueblo, así como también de otros lugares la  pretendieron en matrimonio, pero ante la imposibilidad de ni siquiera acercarse a ella, estos muy apenados abandonaban sus propósitos.

Algunos padres de los jóvenes enamorados, enojados por el comportamiento de la joven, decidieron darle un castigo a su tan cruel ¿vanidad? Y una noche los hechiceros sorprendieron a Chuya contemplando el rio y la icararon, convirtiéndola en una planta muy conocida que abunda en nuestra selva tropical, que es la VERGONZOSA, planta típica selvática con flores de color lila, pero sin perfume.

Desde aquella noche, esta planta “vergonzosa” o “sensitiva” crece a las orillas de los ríos y a la vera de los caminos y a la vista de la gente que al pasar por su lado gustan de sacudirla y rompen sus ramas.

Y ella siempre vergonzosa, cierra sus pequeñas hojitas y marchita al instante, para luego abrirse y recuperar su estado natural.

Desde ese momento, esta pobre planta, triste, inconsolable y herida en su amor propio y duramente deshonrada, quiso volcar su ira sobre las mujeres, convirtiéndose en una planta sensitiva, llena de maldad y que ante los dioses de la selva dijo :”Aquel que beba de mis raíces el jugo, no volverá a tener ni procrear mas hijos, ni tampoco dará amor hacia ellos y entonces no demostrara la candidez de madre, por el desprecio que me dan y me dieron siempre por mi vanidad y egoísmo”.

Y así , triste y sola se encuentra esta planta en cualquier lugar de la selva ,al acecho, roce de los hombres y tímida se cubre de su venganza.

Carlos Velásquez Sánchez

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