lunes, 25 de enero de 2010

EL FOLKLORE EN LA SELVA


La Selva no posee la riqueza de música, cantos y bailes folklóricos de la Costa y Sierra, en cambio la Selva tiene un copioso y fascinante folklore literario.

El pueblo de nuestra región amazónica ha recibido y recibe una influencia musical de nuestro pueblo andino, luego de la Costa, así como la brasileña, ecuatoriana y de ritmos modernos en auge, preferentemente tropicales.

Sin embargo antes y en el apogeo del caucho, las migraciones humanas andinas llevaban a ella sus músicas, cantos y bailes. El hombre de la Selva es, pues alegre, peculiaridad de su ambiente tropical.

En la región se conoce al huayno como cashua, chimaychi, chica chiquita y paisana. (Esto de paisana, por su procedencia de la Sierra, ya que en la selva se llama al hombre de la sierra: paisano, shishaco, shuco). Se baila generalmente, como complemento de una marinera. No hay marinera sin chimaychi.

En suma, se puede afirmar que nuestro pueblo amazónico no cuenta con absolutas expresiones musicales y coreográficas genuinas, típicas salvo el baile del sitaracuy, pero también con música de pandilla o huayno. Proviene del sitaracuy, como una imitación del comportamiento de las hormigas, estas negras o amarillas, salen durante el día de sus madrigueras en millares a los caminos, campos, mordiendo ferozmente a los transeúntes en sus pies descalzos. Según el pueblo, la correría de estas hormigas esa anuncio de aguacero, aunque el cielo se halle despejado.

Pues bien, el baile del sitaracuy consiste en saltos, carreras, pellisqueos recíprocos de las parejas de hombres y mujeres y gritos disimulados de dolor: ay, ay, ayau, como si estuvieran siendo mordidos por las hormigas sitaracuys.

También toma especialmente el pellisqueo un carácter picaresco sensual. En el fervor de una marinera, de un chimaychi, de una pandilla a alguien se le ocurre vocear: sitaracuy, sitaracuy y comienza el jaleo, para después reanudar el baile que venían ejecutando.

- a Danza de los Machashcas o de los Hombres borrachos, radica en bailar como ebrios, tumbándose de un lado para otro, sobre el cuerpo de las otras parejas, especialmente de mujeres. Más que, propiamente baile es una humorada, esta danza se ejecuta al compás de las pandillas o huaynos tocados con quena, clarinete y tambor.

Los pueblos sanmartinenses tienen una variedad de costumbres típicas, posee infinidad de aires musicales. Los nativos del Barrio Suchiche de Tarapoto ejecutan y bailan las Cajadas celebrando su Fiesta Patronal. Estos en grupos numerosos aparecen en las calles portando algunos de ellos pifanos de diversos tamaños, los individuos que forman el grupo llevan shacapas (semillas secas como cascabeles) y otros se disfrazan con pieles de tigres.

- La pandilla se baila recorriendo las calles en las fiestas patronales. Esta música es alegre y la ejecutan tres personas con quena, clarinete o saxo, redoblante y bombo.
La pandilla se clasifica en tres aires musicales de compases diferentes: el shami shami y el changanacuy que son bailados por parejas de hombres y mujeres y el tambaria que es bailado por mujeres solas, generalmente por viejecitas del lugar.

La pandilla, pandillada o cuadrilla es un masivo baile público ejecutado en las calles, plazas o pampas, aunque también en los salones cuando la alegría de la fiesta llega a su apogeo, a veces un hombre lleva del brazo a dos mujeres, las columnas chocan, avanzan, retroceden, se envuelven.

Un hombre desplazándose velozmente de un lado a otro, derrama botellas de aguardiente sobre las cabezas, algunas parejas se adelantan corriendo, saltando, originando un furioso remolino humano (muyuna), hombres y mujeres se enfrentan, entonces con una pierna levantada, el hombre la derecha y la mujer la izquierda entrecruzadas, bailan picarescamente con un ritmo incitador, sensual, por lo que se llama changanacuy y en quechua significa: changa = pierna y nacuy = caricia o acariciar, de repente la pandilla se suaviza, se remansa, se adormece a los compases de una pandilla lenta conocida como shami shami, también dentro de la pandilla se ejecutan marineras, cachuas y sitaracuys.

La pandilla se baila preferentemente en las fiestas patronales religiosas, en ellas se cortan umshas adornadas con botellas de licor, panes, gallos, palomas, telas, las cuales en pleno baile son cortadas por una pareja mediante un hacha hasta derribarle y ésta pareja devuelve igual árbol en la fiesta correspondiente del próximo año. En las pandillas siempre hay un clásico: puntaleo, pellisqueo, siquincheo y el chillaleo.

- La concertina fue un instrumento muy popular. Los caucheros la llevaban para distraer su soledad en el abismo de los bosques y hasta se escuchaba la concertina en las canoas y en las balsas a lo largo de los ríos. Los shilicos (celendinos de las serranías de Cajamarca) eran comerciantes por excelencia, les llamaban los judíos peruanos, ellos siempre llevaban concertinas a la espalda y la tocaban en las pasadas de los caminos o en la puerta de sus tiendas, en el silencio de las noches: huaynos, tristes, yaravíes en añoranza de la nativa tierra distante.
Aparte de la concertina, los instrumentos más comunes en la selva son la quena, guitarra, flauta,acordeón, clarinete, violín, mandolina, cabaquiña, banyo, bombo, tambor y redoblante.

- En la cuenca del río Huallaga-San Martín se usa el instrumento llamado didín, compuesto de un tambor pequeño y una quena. El músico toca ambos instrumentos a la vez. El didín se toca sobre todo en los velorios de los niños y en las velaciones de los santos.

- También hay los típicos sopladores de hojas, éstos presionando en los labios, arrancan a la perfección cualquier melodía a las hojas de ciertos árboles, especialmente del naranjo y del café y muchas veces a falta de otros músicos en el pueblo, ellos son utilizados en los bailes formando verdaderas orquestas.

- Tahuampa, como ya sabemos es el terreno inundado por un río en creciente, el agua turbia barrosa metida en el bosque hasta cierta altura de los árboles.
Y también, una fiesta, un baile popular lleva este nombre: Tahuampa que se realiza comúnmente en los barrios de las ciudades, con asistencia de mozos y mozas y también de señoras de sociedad, autoridades, comerciantes, empleados públicos que acuden a estas fiestas Tahuampas en busca de un sano esparcimiento y chucumitas,


Carlos Velásquez Sánchez

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